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  • La enseñanza de las matemáticas, una asignatura pendiente

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    Enviado el Febrero 20th, 2015AdministradorGeneral

    Empezar una entrada de mi blog reconociendo que voy a hablar de algo en lo que no soy un experto y en lo que me es imposible ser objetivo parece arriesgado, pero es así. Voy a hablar de la enseñanza de las matemáticas en edades tempranas, algo sobre lo que no tengo ni idea. Y no soy nada objetivo en la medida que, por un lado, tengo tres hijos que me hacen padecer como una pesadilla recurrente lo que ya tuve que sufrir cuando tenía su edad y, por otro, soy profesor de estadística y tengo que lidiar con unos estudiantes que, en general, tienen pánico a todo lo relacionado con las matemáticas.

    Empecé a pensar en la necesidad de hablar de este tema cuando hace unos meses mi hija me pidió ayuda para hacer una raíz cuadrada ¡y no tenía ni idea! He olvidado completamente el algoritmo que me enseñaron hace como 30 años para calcular raíces cuadradas. Pero lo cierto es que, a pesar de tamaño descuido, no me ha ido mal en mi carrera profesional. Por tanto, ¿es tan importante que un niño de primaria sepa calcular a mano raíces cuadradas? De verdad, ¿alguien alguna vez en la vida ha hecho una raíz cuadrada a mano fuera de una clase de matemáticas?

    El vídeo que he puesto de cabecera de la entrada va más allá. Cuestiona fuertemente el corazón de las enseñanzas de las matemáticas en el actual sistema educativo: las cuatro reglas básicas, la suma, la resta, la multiplicación y la división, bajo lo que se denominan los algoritmos tradicionales. Para quien no lo sepa (el vídeo lo explica muy bien), la realización de estas cuatro reglas básicas bajo los algoritmos tradicionales comenzaron a instaurarse en Europa sobre el año 1200, procedentes del mundo musulmán que, a su vez, las había incorporado de la India. El ponente pone de manifiesto que el 80% del tiempo dedicado en primaria a las matemáticas se dedica a practicar con la suma, la resta, la multiplicación y la división según esos algoritmos tradicionales. Y el problema es que entonces sólo queda un 20% del tiempo para hablar de otras cosas.

    ¿Resultados? Primero de todo, crecemos entrenados en esos algoritmos y, salvo que por nuestra propia iniciativa desarrollemos otros mecanismos, nos hacemos inútiles funcionales porque, por ejemplo, a la hora de hacer la cuenta en un restaurante no encontramos papel y/o lápiz; yo reconozco que soy un desastre en el cálculo mental y, sin embargo, miren en el vídeo lo que son capaces de hacer unas niñas de primero de primaria entrenadas en otros algoritmos. Segundo, el enorme énfasis en el aprendizaje y el entrenamiento en esos algoritmos dificultan que el niño desarrolle otras destrezas, como el cálculo mental o, lo que es más dramático, el razonamiento matemático. Y tercero, seamos claros, convertimos las matemáticas en “matracas. Al final, eso se refleja en un nivel preocupantemente bajo de nuestros estudiantes en matemáticas que, lejos de ir mejorando, continúa descendiendo. Mientras tanto, el informe PISA demuestra que los países con mejores resultados en Europa, que son Finlandia y Países Bajos, ¡qué casualidad!, abandonaron la enseñanza de los algoritmos tradicionales hace tiempo.

    De todas formas, quiero que quede claro que la culpa no es de los maestros que enseñan esos algoritmos… o no sólo de ellos. ¡Qué decir de cómo se enseñan las matemáticas en la secundaria! En lo que más puedo hablar, que es en lo relativo a la estadística, baste decir que gran parte de mis esfuerzos al comienzo del curso con mis estudiantes de primero van en el intento de que olviden lo que les enseñaron sobre estadística en el bachillerato (si es que les enseñaron algo), porque en general se hace de tal manera que, sinceramente, constituye más una tortura que otra cosa. Y lo peor es que no acaba ahí. No pienso echar balones fuera, porque, por ejemplo, continúo viendo cómo enseñamos a veces estadística en la universidad, como si no tuviéramos en cuenta un pequeño e insignificante detalle: ¡existen los ordenadores! Otras veces admito que preguntamos cosas en los exámenes que, sinceramente, me hacen cuestionarme si es que realmente estamos convencidos de la utilidad de lo que enseñamos.

    De cualquier forma, me da igual de quién sea la culpa. Probablemente, como dice el dicho, entre todas la mataron y ella sola se murió. La realidad es que me enciende ver la cantidad de gente que vive en un estado equivalente al analfabetismo pero en su versión matemática, lo que se ha dado en llamar anumerismo. Y me enciende porque es una enorme limitación para la sociedad: de acuerdo en que la mayoría de la población sólo necesitará un nivel de matemáticas medio, pero ¡que al menos sea así! Y, por otro lado, se trata de que las matemáticas no sean una de las causas principales de muchas de las “vocaciones” de quienes optan por humanidades o ciencias sociales, porque ¿cuántas personas conocemos que han optado en algún momento por otras ramas en su formación huyendo de las matemáticas? Es más, vivimos en un momento en que coincide una fuerte crisis en las vocaciones por carreras científico-tecnológicas, lo que se está traduciendo en un descenso en el número de estudiantes de bachillerato y universitarios en estas ramas, junto con la firme convicción de que son necesarios en nuestra sociedad perfiles profesionales relacionados con el ámbito científico-tecnológico. Pues en ese contexto el gran desafío es que, como dice el ponente de la charla TED, “las matemáticas sean una herramienta para la igualdad social, no para la selección intelectual”.

    Humildemente espero que esto haga reflexionar a quienes pueden poner remedio. Y creo que en esto los principales actores de un cambio tan necesario pueden ser los estudiantes de magisterio, porque en ellos sí puede haber un deseo de revolucionar la enseñanza que venza la inevitable resistencia que toda innovación genera. Así que ¡ánimo! Merecerá la pena.

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3 Respuestas to “La enseñanza de las matemáticas, una asignatura pendiente”

  1. Animo al profesorado de magisterio a conocer el método ABN o a q animen a los estudiantes de magisterio a investigar sobre él.
    Ana M Maza, pedagoga y maestra en EP

  2. El primer español que escribió un texto sobre la enseñanza de las matemáticas elementales fue el Bachiller Pérez de Moya matemático español del siglo XVI. Su principal obra: Aritmética práctica y especulativa conoció la friolera de, al menos, quince ediciones y fue libro obligado de texto desde su publicación en 1562 hasta principios del siglo XIX (la última edición es de 1798).

    A día de hoy los algoritmos que se utilizan hoy en día son los descritos en ese libro.

    Quizás esta sea una buena razón para reafirmarnos en la necesidad de refundar la metodología de la enseñanza de las matemáticas en niveles de primaria, pero por otra parte antes de hacerlo tenemos que estar seguros que la nueva metodología es significativamente mejor que la actual. Sería largo de explicar, pero tengo para mi que los éxitos de la educación en Finlandia tienen más que ver con la relación padres-escuela que con la metodología docente empleada.

  3. Qué video! y cuanta razón al enseñar con algoritmos tradicionales no permitimos el razonamiento ni ayudamos con el cálculo mental pero que tan lejos estamos acá en Ecuador.

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