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Reflexiones sobre Universidad y Escuela

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  • Otro escritor experto en educación

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    Enviado el octubre 12th, 2019AdministradorEducación, Escuela, General

    Hace ya unos años, Pérez Reverte escribió un artículo en el País Semanal (2008) denominado “Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas”, que utilicé ampliamente en mis clases para mostrar cómo un escritor de renombre se puede permitir el lujo de hablar de lo que no sabe, insultando y menospreciando, sencillamente porque es quien es. Léase la entrada en este mismo blog “De educación sabe todo el mundo” (http://blogs.ujaen.es/apantoja/?p=22). Alguien podrá decir que la libertad de expresión está por encima de todo, pero también es verdad que no cala igual la opinión de un ciudadano anónimo que la de un escritor conocido. La primera puede pasar desapercibida, mientras que la segunda es posible que siente cátedra y adquiriera rasgo de verosimilitud.

    Pues bien, otro escritor y articulista, Juan Manuel de Prada, que también cuenta como Reverte, de una columna donde dar palos por doquier, se ha permitido el lujo de escribir un artículo en el suplemento XLSemanal titulado “Maestros sin autoridad” en el que arremete contra los pedagogos, llegando incluso al insulto sin sentido y sin fundamento. Como maestro y pedagogo que soy, muestro mi repulsa por palabras como estas:

    Nuestros modernos pedabobos (perdón, pedagogos) han impuesto la figura del maestro sin autoridad; para lo cual tuvieron primero que desprestigiar y connotar peyorativamente el concepto de ‘autoridad’. Nuestra época ha logrado modelar las conciencias imponiendo que refutan la realidad; y uno de esos espejismos –quizá el más eficaz– consiste en negar el significado originario de las palabras, sustituyéndolo por un conglomerado de hojarascas ideológicas. Así, por ejemplo, de una persona investida de autoridad no decimos que sea una persona ‘autorizada’, sino ‘autoritaria’, que es tanto como decir que es impositiva, despótica, incluso arbitraria en el ejercicio de su autoridad. Cualquiera que trate hoy de reivindicar la genuina ‘autoridad’ del maestro se convierte automáticamente en sospechoso de profesar nostalgias fascistoides.

    Ahora resulta -y nosotros sin saberlo- que los pedagogos somos los que hemos desprestigiado el concepto de autoridad y, parece ser, que lo hemos pervertido en el mejor de los casos, sustituyéndolo por “hojarascas ideológicas”. Claro está que los pedagogos tenemos una ideología, incluso una ideología política, según este señor. Y el texto sigue en un deambular por la más pura demagogia, dejando entrever que no sabemos qué es autoridad o, lo que es aún peor, que la confundimos con otros sinónimos. Sin entrar en más detalles sobre el artículo, del que dejo más abajo el enlace para que el que quiera pueda leerlo, tengo que hacer diversas puntualizaciones, en aras de la verdad y la justicia:

    1. Por si no lo sabe, la pedagogía es una de las ciencias más antiguas que existen y tiene por objeto de estudio la formación de la persona a través de la educación, considerada como un proceso organizado, planificado y evaluado. Está formada por diversas ciencias que la desarrollan, como son la didáctica o la teoría de la educación, entre otras.
    2. Cabe deducir de esta breve conceptualización, que el pedagogo basa sus actuaciones en fundamentos científicos, no en simples suposiciones, especulaciones, ideas u ocurrencias.
    3. Las leyes educativas no las hacen, por desgracia, los pedagogos. En su mayor parte son tecnócratas con más o menos conocimiento de causa, pero bajo concepciones ideológicas del partido de turno.
    4. El concepto de autoridad no es contradictorio con los fundamentos pedagógicos más actuales. Ahora bien, autoridad no como el ordeno y mando, sino autoridad donde cada sujeto tenga una percepción clara del rol que ocupa dentro del proceso de aprendizaje. Sabemos qué es autoridad, señor De Prada.
    5. No sé si usted conoce que el maestro se ocupa del periodo de 3 a 12 años. En esta etapa el maestro es el modelo en el que se fija el alumno y se produce de manera automática el respeto por el mismo. La autoridad es intrínseca, no está como el arma que tuvieron nuestros antepasados (aquellos maestros que usaban la regla para pegarnos en las manos o en el culo), sino que la aprende el niño con el simple ejercicio de la convivencia en el aula y en el centro educativo. A veces, hay que recordarlo a los más traviesos, pero nada más.
    6. Si el señor De Prada entiende por maestros a todos los docentes que se ocupan de la enseñanza no universitaria, en especial a la educación secundaria, sí que los problemas de convivencia pueden estar presentes. Algo menos en el bachillerato.

    Dice en un párrafo: No existe educación posible sin experiencia de autoridad: el maestro despierta en el discípulo un estímulo que lo ayuda a crecer, provoca en él una conciencia de sus limitaciones y lo acicatea en la búsqueda del conocimiento. Es decir, debe de haber autoridad para que el alumno reciba el estímulo de crecer, conocerse mejor así mismo y desear aprender. Qué disparate.

    E insiste: Los maestros han sido despojados de su autoridad, que es tanto como si hubiesen sido despojados de su misión. Aquí es cuando me pierdo definitivamente ¿realmente estaba bien el señor De Prada cuando escribió el artículo? ¿Lo releyó varias veces para encontrarle sentido? ¿Indagó mínimamente en la realidad que se vive en las escuelas y en las características de la educación de hoy en día? ¿Sabe que estamos en el siglo XXI y los niños no son los mismos que había en las escuelas en el siglo XX? ¿Sabe realmente lo que está diciendo?

    Como el artículo no tiene desperdicio en cuanto a juicios de valor propios de quien no sabe qué está diciendo, interpreta de unas palabras de la UNESCO que el maestro va a pasar a ser irrelevante. Pero ¡qué dice usted! ¿Cómo puedes hacer esa interpretación? ¿Cómo se puede afirmar que el maestro pasa a ser prescindible?

    Sé que estamos ante un artículo de opinión y, por tanto, no hay una investigación detrás del mismo, pero no se pueden escribir frases como las anteriores y quedarse tan ancho. O esta que pone al final: Sólo quien ha sido enriquecido por una experiencia de autoridad puede alcanzar una madurez que le permita afrontar y juzgar la realidad de forma crítica. O sea, que si no hay una experiencia de autoridad, como él la llama, no se puede tener una conciencia crítica, por ejemplo. Cuando en un debate en clase con los niños se trata de aspectos ecológicos y el maestro modera dando el turno de palabra, participando como uno más, y se generan cientos de propuestas, ideas singulares y colectivas, que se plasman en una propuesta colaborativa ¿para qué hace falta la autoridad? Mejor dicho ¿qué autoridad hace falta aquí?

    En fin, el artículo es un sinsentido total, que queda rematado con una mención de pasada a una de las claves de todo lo que parece ser -sólo es una hipótesis- que quería decir el autor sobre la autoridad: la familia. Sepa, señor De Prada, que las claves del posible deterioro de la autoridad del maestro vienen propiciadas por los cambios que se están produciendo en la sociedad y en las familias en los últimos años. Son estas últimas las que tienen en sus manos que las personas adultas -no sólo los maestros- sean consideradas por sus hijos con respeto, que sean responsables de lo que hacen, que cuiden el entorno, que acepten lo que de forma razonada les dicen los mayores, que obedezcan, etc. Este es el dardo al que debía ir dirigido el artículo. Le sugiero un nuevo título: Padres sin autoridad.

    Si usted tiene razón en lo que dice, yo como maestro he sido un desastre, he perdido el tiempo con mis alumnos y además, parece ser, que los he hecho unos desgraciados. Resulta que mi pedagogía ha sido siempre resolver problemas de forma colaborativa. El trabajo en grupo ha propiciado debates, reflexiones críticas, intercambios de ideas, etc. Como docente, además de presentar los contenidos, moderaba, supervisaba, aconsejaba, guiaba, daba pautas, etc., y apoyaba que todos se sintieran parte de lo que estaban haciendo. Mis alumnos han sufrido la tragedia de no haber podido vivir conmigo una “experiencia de autoridad”. Así que llevarán en su formación esta terrible lacra mientras vivan. Eso sí, mis alumnos de Infantil y de Primaria fueron felices, se lo aseguro, aprendieron a convivir, a resolver problemas y tomar decisiones para ser buenos ciudadanos y contribuir a un mundo mejor.

    Termino con una pregunta:  ¿qué es un maestro con la autoridad que usted demanda, señor De Prada? Un docente que cuando habla hace temblar a todo el mundo en el aula o el que dice lo que hay que hacer sin provocar reflexión u opiniones en contra porque si no “hay que atenerse a las consecuencias”. Si es así, yo no quiero maestros de este tipo en la educación de mis nietos, porque por suerte mis hijos tuvieron maestros que se ganaron la autoridad con cariño, comprensión, empatía y respeto.

     

    Artículo completo de Juan Manuel de Prada en:

    “https://www.xlsemanal.com/firmas/20190930/maestros-sin-autoridad-juan-manuel-prada.html

  • Cómo escribir las abreviaturas de los títulos académicos y profesionales

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    Enviado el septiembre 12th, 2019AdministradorGeneral

    La Fundación del Español Urgente —Fundéu — , cuenta con la ayuda de un Consejo Asesor formado por destacadas personalidades del mundo de la lengua, el periodismo y otros ámbitos, que se reúne quincenalmente para analizar los asuntos lingüísticos de mayor complejidad. Tiene como presidencia de honor al director de la Real Academia Española. Publica a diario diversas recomendaciones sobre la lengua española. Os la recomiendo como página para hacer consultas de las diferentes dudas que se nos presentan habitualmente: https://www.fundeu.es/

    Dedica una de sus últimas publicaciones a las abreviaturas de los títulos académicos y profesionales:

  • Escuela segregada por sexos en el siglo XXI

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    Enviado el abril 14th, 2018AdministradorEducación, Escuela, General

    Mis recuerdos en la escuela me llevan a un aula repleta de niños, a un recreo repleto de niños y a una calle donde compartíamos la vida los niños por un lado y las niñas por otro. Las niñas en los Grupos Escolares de Lopera estaban en el otro recreo y no las podíamos ver. Los niños teníamos maestros y las niñas tenían maestras. Había pandillas de niños y pandillas de niñas. En mi infancia y hasta bien entrada la adolescencia el grupo lo constituíamos sólo varones. Fue en el instituto cuando ya se amplió el círculo a las niñas. Hasta hace muy poco pensaba que esto era lo que tocaba en esta época en la que todavía tardaría en llegar la democracia. La iglesia más extrema marcaba las pautas del país, incluso los curas iba a pasar revista como si de inspectores se tratara. Ya decía Pío XI en su Encíclica Papal de 1930 que “la escuela mixta promueve la promiscuidad y la igualdad”. Esta idea, absurda en su primera parte, pero muy atinada en la segunda, está bien para los católicos ortodoxos, tipo Opus Dei et al, pero en la España democrática y aconfesional en la que vivimos ¿Qué sentido tiene defender estas ideas con dinero público?

    Recientes sentencias de los tribunales me llevan a reflexionar sobre el tema. En primer lugar, sobre la escuela segregrada por sexo. Tengo experiencia en esta cuestión, pues la sufrí de pequeño y después estuve unos años de maestro en un colegio privado en el que segregaban. Por este motivo y por mi concepción de sociedad plural, nada que objetar, que cada padre y madre eduque a sus hijos como quiera. Mis recuerdos del colegio privado son buenos, aunque no tuve la oportunidad de llevar a cabo tareas con niños y niñas, además las aulas eran muy artificiales, con niños buenos o muy buenos, ningún inmigrante, ni con nee. En fin, un paraíso para desarrollar una pedagogía tranquila y sin sobresaltos. Estoy hablando de 4 años después de aprobar la constitución, o sea, que todavía la tradición democrática no estaba afianzada en las escuelas.

    En 2018, muchos años después, me pregunto cómo se harán los debates en estas escuelas, hoy en día que hablamos de trabajar por proyectos, de forma colaborativa, compartiendo, debatiendo. De qué forma se desarrollará el pensamiento crítico en unas aulas donde no existe una representación de la sociedad. ¿Se puede anteponer la supuesta mejora del rendimiento académica a los valores democráticos y la igualdad? Existe quienes esgrimen que han escogido este modelo de organización pedagógica teniendo en cuenta distintas teorías científicas, como el dimorfismo sexual cerebral, es decir, la existencia de una diferente estructura y funcionamiento de los cerebros masculino y femenino. Vale, ya lo entiendo. Igualmente, es mejor tener a los alumnos con necesidades educativas especiales separados, así aprenden más entre ellos. Y también sería interesante poner juntos a los inmigrantes, pues sus ritmos son diferentes y al tener un mismo origen social avanzan más y no entorpecen. Por supuesto, los repetidores no deben estar con los demás, son una carga que puede provocar que baje el nivel de la clase. ¿Sigo?

    Mi segunda reflexión es en relación con que este tipo de escuelas anacrónicas y deformadas en los valores democráticos tengan subvención pública. No quito la razón a nadie, todos somos libres de opinar, pero estamos hablando de escuela pública, de dinero público. Aquí sí tenemos que sopesar muy bien lo que entendemos por escuela pública, digna de ofrecer una educación en valores democráticos a todos y a todas, sin excepción. Nos topamos de lleno con la tradicional discusión entre centros públicos y centros privados concertados. La norma educativa vale para ambos, pues es con dinero del estado como se sustentan. Pero hete aquí el quid de la cuestión, no debería de haber distinción entre ambos. Y la hay. De entrada en los públicos trabajan funcionarios que pasaron por unas duras oposiciones, en los privados no. En los públicos la norma es la constitución y su desarrollo, en la mayoría de los privados es la congregación religiosa de turno la que impone sus reglas. Seguiría, pero no es el caso. Lo cierto es que con dinero público, según los tribunales, se pueden poner las niñas separadas de los niños. Nunca creí que pudiera verlo tantos años después de pasar por ello.

    Como ciudadano y pedagogo poco puedo hacer, tan sólo defender mis ideas. Espero que nuevos políticos con ideas menos conservadoras lo consigan. Los votaré. No quiero que mis nietos crezcan en unas clases que no reflejen la vida, que no sean una prolongación de la sociedad en la que vivirán, unas clases donde no exista una convivencia propia de ese mundo al que pertenecerán, con inmigrantes, compañeros de diferentes religiones o ateos, alumnos con necesidades educativas especiales,… No quiero que pasen, decenas de años después, por lo que ya sufrí yo en mi infancia, porque sería una infancia escolar a la que le abrían amputado uno de sus miembros principales, la naturalidad de tener amigos y amigas en el entorno en el que aprenden, en la escuela en la que se formarán como personas.

  • Puesta en valor de la orientación educativa

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    Enviado el marzo 4th, 2018AdministradorEducación, General, Orientación

    Con el apoyo de Ana Cobos, pedagoga, orientadora educativa y presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España, y José Antonio Luengo, psicólogo Educativo y secretario de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Psicólogos, se ha puesto en marcha esta iniciativa pionera en nuestro país de defensa de la orientación educativa. La formación de ambos muestra a la perfección el carácter interdisciplinar que en la práctica tiene esta bonita profesión, marcada como ninguna otra por la vocación. Que un ente de difusión se fije en ella, muestra un camino que deberían seguir otros -me refiero de manera expresa a Televisión Española – para concienciar a la sociedad y a las administraciones educativas de la importancia que tiene la orientación y, a la vez, del precario estado en el que se encuentra desde hace años.

     

  • Procastinación: un mal de nuestro tiempo

    (18)
    Enviado el enero 5th, 2018AdministradorEducación, Escuela, General
     Para aquellos que no lo sepan o no hayan escuchado el término, les diré que les va a sonar mucho lo que significa, porque es un derivado de la sociedad ajetreada en la que vivimos y fruto, como no podía ser de otra forma, de las múltiples tareas que debemos o que queremos desarrollar en el día a día. Pondré un ejemplo antes de la definición del concepto: Estamos trabajando en un texto, buscamos información en internet, revisamos el correo por simple inercia, empezamos a contestarlo, saltamos a algo que que nos resulta más interesante y al cabo de unas horas recordamos ¿acaso no estaba trabajando en un texto? Esto es procastinación, un mal de nuestro tiempo, que nos lleva a posponer tareas y a perder el tiempo de una manera increíble. Es una forma de aplazar los asuntos pendientes, dejarlos para otro momento o, sencillamente, relegarlos a un plano secundario. Antes era algo que ocurría con alguna frecuencia, ahora ha pasado a ser habitual, pues tenemos móviles con llamadas ilimitadas, wasap y acceso permanente a internet que nos llevan a una vida basada en tareas intrascendentes y poco exigentes.
    Y no hablamos ya de edades, la procastinación ocurre desde muy pronto. Cuando era maestro siempre tenía a niños que estaban en la inopia, cazando moscas o con musarañas en la cabeza, era algo innato en ellos, pues encacajaba dentro de lo que se consideran personas distraídas. Pero ahora esos niños tienen muchos más motivos para no concentrarse, para perder eficacia, lo cual repercutirá en su autoestima. Existen investigaciones que han estudiado el tema y han llegado a la conclusión de que esta tipología de personas piensa que el día de mañana será mejor que el de hoy para ejecutar una tarea o realizar lo ya planificado.
    ¿En qué somos más procastinadores? Se puede decir que en casi todo. Hay quien sabe que tiene que ordenar su despacho, pero nunca encuentra el momento indicado; quien debe planchar o doblar ropa, pero eso puede esperar; quien tiene que cortarse el pelo y nunca encuentra el día; etc. Pero lo peor viene en el mundo de la salud, como dejar de fumar, salir a andar o a correr o empezar un régimen de adelgazamiento.
    A  la larga, la procastinación supone la falta de concentración y esto repercute directamente en el trabajo que se esté desarrollando en cada momento, siendo una lacra para el mundo del empleo. Por este motivo, es una más de las posibles tareas que podemos empezar a trabajar en la escuela. En este caso, necesitamos de la colaboración familiar, por lo que unos sencillos programas basados en la acción tutorial nos serán de gran ayuda. Veamos algunas ideas:
    1. Diversos autores proponen aplicar la regla de los dos minutos. Se trata de que si algo se puede hacer en poco tiempo, aunque no sea urgente, mejor hacerlo. A veces, realizar algo en el momento es más rápido que planificarlo para otro día. En clase, el maestro puede dar un listado de tareas a realizar durante la mañana. Están desordenadas y los alumnos las van planificando según su criterio. En un momento, todos juntos repasan cómo las han dispuesto temporalmente y el maestro les dice ¿cúal podemos hacer de inmediato? Pues a por ella.
    2. No distraerse. Esto nos puede causar risa, pues está claro que si estamos atentos vamos a producir más y mejor, pero ¿cómo hacerlo? Daré una receta muy sencilla: no hacer varias cosas a la vez. Y en la escuela, este camino lo vamos a recorrer al contrario. Vamos a realizar en grupo un proyecto, en la primera fase se deben ejecutar tres tareas a la vez, en la segunda dos tareas y en la tercera, una única tarea. Puesta en común: qué pensáis de todo esto. Una variante puede ser un mismo proyecto para todo el grupo, pero habrá quien tenga que ejecutar varias acciones a la vez, mientras que otros sólo irán al grano, es decir, realizando una sóla tarea. Al final, sacamos conclusiones.
    3. Poner tiempo a las tareas y un símbolo que indique que no se pueden aplazar. Esto lo vamos a desarrollar en las casas con la colaboración de las familias. Que cada padre o madre piense en listados de cosas que tiene pendientes su hijo, que las anote en una hoja con fechas de terminación y que se comprometa a realizarlas. El padre y la madre estarán atentos para ver el cumplimiento del compromiso personal. Da muy buen resultado si en la lista también se incluyen tareas de los padres.
    4. Acabar lo que se empieza. Este es un proceso complicado porque tiene la influencia de la capacidad de perfeccionamiento de cada uno. La actividad va a consistir en buscar un equilibrio, para ello el maestro enviará varias actividades para realizar en casa a lo largo de la semana, dará un tiempo diario más bien justo, y al final de la semana cada cual presentará qué ha hecho. Entre todos se analizan los trabajos y las consecuencias de aprovechar el tiempo.
    Como decía el pastor bautista escocés George Claude Lorimer  “Aplazar una cosa fácil hace que sea difícil. Aplazar una cosa difícil la hace imposible.” ¿Seremos capaces de sacar a los niños de la inopia y convertirlos en personas activas y eficaces? ¿Somos capaces de serlo nosotros mismos?
  • ¿Los niños con los niños y las niñas con las niñas?

    (42)
    Enviado el mayo 29th, 2017AdministradorGeneral

    9788496416611_portadaweb2Estoy en el coche escuchando la radio, mientras me toca turno para pasar la ITV. En el programa de radio de Tom Martín Benítez se aborda el tema de la segregación de géneros en las aulas, aunque sus defensores lo llaman “educación diferenciada”. Pensé que era un asunto ya zanjado en un mundo moderno en el que se han superado los traumas y la falsa moralidad católica extrema del pasado, pero parace que no. Entrevistan a Carmen Calvo que ha escrito un libro titulado “Los niños con los niños, las niñas con las niñas”. Escucho con atención sus argumentos, basados según ella en una necesidad del siglo XXI y en estudios que avalan que es mejor que sea así. Expone con convencimiento que las niñas maduran antes que los niños y esto hace que no deban estar juntos en una misma clase, además de que así desarrollarán con más plenitud sus potencialidades y alcanzarán metas más altas. Termina diciendo que es injusto que no existan colegios públicos donde estén separados los niños de las niñas y cita la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que se confirma que los centros concertados andaluces que escolarizan sexos separados tienen derecho a recibir subvención pública. La mayoría están vinculados al Opus Dei, por cierto.

    Mientras escucho a los oyentes que llaman indignados, recordando los tiempos del nacional-catolicismo, reflexiono. ¿Por qué no quieren que convivan en una misma aula niños y niñas? (incluyo a propósito la palabra convivencia) ¿Por qué argumentan que las niñas maduran antes que los niños? ¿Qué puede haber detrás de todo esto? Traer el tema a colación en 2017 y señalar centros alemanes y estadounidenses que han apostado por esta fórmula me desconcierta. Como pedagogo siempre he defendido con fuerza que la escuela debe ser un reflejo de la sociedad, por eso no soy partidario de selecciones de ningún tipo, si en una familia nacen niños y niñas ¿por qué educarlos de manera diferente? Me imagino una de estas familias en la que madre educa a las niñas y el padre a los niños ¿es así o me lo estoy inventando? Es evidente que tras esta propuesta hay una idea de selección de la especie guiada por patrones ideológicos, religiosos o morales. A pesar de esto, se esgrime en defensa de este tipo de educación que hay experiencias, con sus correspondiente estadísticas y datos empíricos, que señalan un avance espectacular, según el texto citado en el párrafo anterior, en: aumento del rendimiento académico, disminución de la violencia de género, mejor ambiente en las aulas, mayor eficacia en la labor docente. Un análisis simple nos lleva a no dudar de ninguna de estas cuestiones, en especial de la violencia de género, por aquello de que matando el perro se acaba la rabia. Pero, dado que nacemos y vivimos en convivencia ¿cómo se integra esta visión de la educación con la vida fuera de la escuela, con el avance en el reparto de roles, con las transformaciones en el concepto de pareja, con la atención a la diversidad en toda su dimensión, por poner sólo algunos ejemplos? Realmente, no se me ocurre, porque en una escuela de la diversidad, no caben centros donde maestras educan a niñas o en los que los maestros educan a los niños. Un niño debe conocer cómo son las niñas, cómo piensan, cómo actúan, cómo son parecidas y diferentes a la vez a los niños, y viceversa. En esta escuela también hay alumnado discapacitado, hay alumnado que repite, alumnado que tiene problemas de madurez o problemas de integración. Hay alumnado de todo tipo. ¿En estas escuelas de la segregación cómo tratan a los que están diagnosticados como con necesidades educativas especiales? ¿Y a los niños que se sientan niñas y viceversa? ¿Y a los niños que tienen dos padres o dos madres? Yo solo me doy la respuesta: si los integran, pueden retrasar a los demás, pueden pervertir con ideas actuales al resto, incluso puede que les hagan cambiar su visión de la vida y de las cosas. Y esto, los promotores de las escuelas segregadas, no lo quieren, pues para ellos la sociedad es idílica, sin problemas, sin personas que pasan hambre, sin familias sin trabajo, sin gente enganchada a las drogas,… es una sociedad perfecta, esa sociedad artificial que trazan los que ven en la selección la forma de que sus hijos con el rol de machos se perpetúen en el poder y en los mejores puestos de trabajo,  y las mujeres con su rol femenino puedan también alcanzar grandes logros en la sociedad, eso sí, asumiendo en todas sus consecuencias la responsabilidad y el peso de ser madres.

     

     

     

  • Preguntas ignorantes

    (75)
    Enviado el abril 8th, 2017AdministradorEducación, Escuela, General

    IMG-20160111-WA0009En mi primer año de maestro de Educación Infantil me ocurrieron muchas cosas a diario de las que saqué siempre provecho didáctico, lúdico y creativo. Una tarde de finales de invierno –en aquellos tiempos había clases todas las tardes de lunes a viernes- de repente el cielo se puso negro y empezaron a caer una gran cantidad de granizos. Fueron tantos que el patio se puso cubierto y con una capa bastante densa. De repente las nubes se fueron y sin pensarlo les dije a mis alumnos de 4 años: ¡Vamos todos al patio! Salimos gritando, corriendo, saltando…. Algunos se cayeron a propósito para revolcarse entre los granizos. Allí entre ellos inicié una técnica que después puse en práctica muchas veces: mentiras ignorantes o preguntas ignorantes. De repente cambié mi rol de adulto experto por el de adulto ignorante que desea conocer y comprender lo que sucede con el apoyo de sus alumnos. Es una forma excelente de estimular el lenguaje oral y el pensamiento creativo y conseguir que todos los niños expresen sus opiniones y sentimientos con libertad.

    Allí jugando con los granizos en mitad del patio empecé a decirles: esto qué raro es ¿cómo han caído estas bolitas del cielo? ¿cómo es posible? No lo entiendo. Algunos niños se encogían de hombros mientras jugaban con los granizos que tardaben en derrretirse, el patio estaba hacia el norte y el frescor los mantenía casi intactos. Una niña sabionda me dijo: pues yo qué sé, será el frío. Pero ¿hace frío en el cielo? Igual tienen una nevera ¿no? – les dije. Se reían y me decían en coro: estás loco ¿cómo va a ver una nevera en el cielo? ¿Entonces de dónde sale esta nieve? A ver que alguien me lo diga, porque yo no sé. Igual es de alguna montaña muy muy alta que se ha caído ¿no? Realmente no lo sabían, pero yo empecé a trabajarles la imaginación: Esta vez han sido bolitas, pero si el agua se congela al caer a lo largo igual son alfileres o espadas ¿Os imagináis espadas cayendo del cielo? Varios niños dijeron casi a la vez: pues cogemos escudos grandes y nos tapamos. Pues anda, les respondí, que si tenemos que venir a la escuela con escudos. Otro niño dijo: nos ponemos un traje como los robot; y otro, pues tendríamos que hacer un techo hasta la escuela… o qué se yo. Entonces, intervine: Pues anda, cuantos problemas íbamos a tener. ¿Os imagináis que fueran como pelotas de ping pong o como pelotas de tenis?.  Empecé a captar su atención. Todos se pusieron las manos en la cabeza. ¿Qué ocurriría? Enseguida aparecieron las ocurrencias infantiles. Después les dije ¿y si fuera una nevera gigante lo que hay en el cielo y cayeran cubitos de hielo? Puff decían algunos, no, no que eso duele. Un chistoso dijo, pues mi padre se pondría contento porque tendría cubitos para su cubalibre. ¿Y si ahora se unieran todas las bolitas y no pudiéramos sacar los pies? ¿qué haríamos? Vaya problema ¿no? . Un niño gritando y con las manos en alto dijo: daríamos voces para que alguien traiga fuego, y otro, pues los rompemos con las manos. ¿Y tú qué piensas María? – le pregunté a una niña que hablaba muy poco. Mi papá viene con el tractor y nos salva – acertó a decir.

    Conforme se iban derritiendo los granizos les decía ¿y ahora qué pasa? ¿por qué se derriten? Esto no lo entiendo. Por el calor, Antonio, que no sabes nada. Pero yo no tengo calor ¿es que las bolitas de nieve tienen calor? Ay, ay, me volvió a decir la niña, es que no hace frío y por eso se derriten. Ah, ya sé-le respondí- entonces por eso hay nieve en las montañas ¿no? Todos gritaron: pues claro!!! Otros niños cogían los granizos entre las manos y esperaban a que fueran poco a poco desapareciendo. Unos se ponían como a dar saltos y voces: ay, ay que me duelen las manos. Intervine: Pues no me he dado cuenta, es verdad ¿por qué será esto? Varios niños corrieron a clase: vamos a coger los guantes y así no nos duelen los dedos. Entonces seguí: ¿y ahora qué pasa? ¿dónde se han ido los granizos? Varias niñas dijeron: Pues no ves que sale agua, vamos es que no sabes nada. Todos se reían como locos. Entonces si le echamos granizos a las macetas que estamos cuidando se riegan ¿no? Sí, sí no te estamos diciendo que es agua, pero no ves que el babi se me ha mojado. Así estuvimos un rato hasta que nos vinimos a la clase y traje un buen puñado de granizos. Unos pocos los puse en un trozo de papel de aluminio que encontré y otros sobre una servilleta de papel. Sabéis qué os digo, que voy a hacer un experimento. Todos corriendo alrededor mío: ¿qué vas a hacer? ¿qué vas a hacer? ¿qué montoncito de los dos se va a derretir antes?- les pregunté. Comprobamos las diferencias en la conservación y vimos cómo se empapaba la servilleta y se hacía un charquito de agua en el aluminio. Completamos la tarde haciendo dibujos divertidos sobre lo que pasaría si cayeran otras cosas del cielo, si los granizos fueran muy grandes, si fueran de helados, si cayeran gominolas, …. Mientras hacían esto, me traje a clase la neverita de la directora y les dije: se me ha ocurrido una idea, pero no sé qué va a pasar ¿os parece bien que preparemos figuras de hielo de colores?  Dijeron sin pensarlo: sí, sí!!!  Todos –yo también- cogimos un molde de los que usábamos para hacer formas de plastilina y los fuimos llenando de agua y los metimos con cuidado en el congelador. Todos en fila, con mucho respeto entre nosotros, pero sin perder la alegría y las risas.

    Al día siguiente…..

  • De los césares bonas, el pacto por la educación y otras reflexiones

    (10)
    Enviado el febrero 6th, 2017AdministradorEducación, Escuela, General

    Vaya por delante mi respeto a César Bona, lo que a continuación voy a exponer son comentarios y reflexiones realizados desde mi humilde posición de maestro que fui y de formador de futuros maestros que ahora soy.

    Leo y escucho las diferentes propuestas y argumentaciones que periódicamente se hacen en el terreno educativo. Vienen desde las aulas y desde los medios de comunicación, pues el tema educativo da para mucho debate y, además, de él todo el mundo sabe. La educación está en cierta medida de moda debido a la falta de interés de los políticos para ponerse de acuerdo. Mientras se habla de pacto educativo, saltan a la luz fenómenos como el de César Bona, que hacen que se tambalee la llamada educación tradicional. Las redes sociales juegan su papel y el fenómeno se extiende como la pólvora. Sin embargo, es un fenómeno que siempre existió en forma de profesionales excelentes, creativos e innovadores que durante años han pasado desapercibidos, pero que ahora, como es el caso, aparecen como la panacea, como esas ideas nuevas que no se nos ocurrieron a los docentes nunca. Césares bonas anónimos ha habido muchos.

    kids-in-classroom-thumbs-upPero veamos a grandes rasgos los pilares y argumentos (algunos literales) dados por este maestro elegido como uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize:

    • Todo educador debe adaptarse al motor imparable y entusiasmado de un niño. Hay que motivarles, estimular su creatividad, aguijonear su curiosidad.
    • Vocación, maestros que sirven de referencia a los niños.
    • Hay maestros que hacen odiar las asignaturas.
    • Los maestros deben tener actitud hacia la docencia.
    • Educar en empatía, solidaridad, respeto, etc.
    • Potenciar la curiosidad y la creatividad.
    • Los lunes los niños hablan en público sobre un tema, en una de sus charlas pone el ejemplo de dar respuesta una sencilla apuesta sobre que hay tres extraterrestres…
    • Me lo paso bien en clase.
    • La escuela es la obligación para los niños… hacer la escuela para que los niños quieran ir.
    • Escuchar a los niños. Cuenta la historia de cómo escuchó a un niño y cómo al final le agradeció que le diera oportunidades.
    • Cada niño es un universo. Cuanto más difícil sea el niño, mayor habrá de ser nuestro reto. Queremos cambiar los niños, cuando lo que tenemos es que cambiar es la perspectiva de los niños.
    • Pone el ejemplo de Iván que no sabía pronunciar la r. Habló ante 400 personas porque se hizo de una protectora de animales.
    • Hay que encontrar las emociones de los niños, darles las herramientas para que sean felices.
    • Educar a las personas que serán los que respeten el medio ambiente o a otras personas.

    A todo esto, hay que añadirle una especial habilidad personal para saber conjugar todas estas ideas en el aula. Este es además un rasgo fundamental, que a veces no concurre con el de tener vocación o ser creativo.

    No obstante, hay varias cosas que no me han quedado claras:

    1. Apenas si he encontrado referencias a los padres. Es algo que me alarma, porque soy un defensor a ultranza de una educación ligada entre escuela y familia, si no es así, no se puede dar con eficacia un adecuado acto educativo.
    2. ¿Dónde quedan las programaciones didácticas, los estándares de aprendizaje, las rúbricas, y ese sinfín de trabas burocracias que tienen encadenados a los maestros a lo artificial?

    En cualquier caso, este maestro tiene un sistema de trabajo muy interesante. Pero ¿qué dice de nuevo? ¿cuál es en realidad la fortaleza de ese discurso que le hace alcanzar el éxito? Sinceramente, no lo sé. Como indicaba al principio, son las redes sociales las que amplifican hoy en día cualquier noticia, porque buenos docentes han existido siempre y los sigue habiendo, maestros que nos dejaron una huella indeleble en nuestra formación, por su forma de ser, de actuar y de interesarnos por aprender. Sus arman son bien conocidas: vocación, creatividad, despertar la curiosidad, solidaridad, respeto, empatía, etc. D. Rafael me enseñó a escribir bien, a tener una exquisita ortografía, cuidar el texto, a redactar adecuadamente. Sin embargo, D. Juan Luis me mostró lo que no debe ser un maestro: inquisidor, dictador y sectario. Sí, ejemplos para seguir y no seguir tenemos todos. Esto es bastante simple. Otro punto fuerte sería tener vocación, si no se nace con ella (o se descubre después) no se puede amar lo que se hace día a día, mostrar ilusión renovada año tras año para convivir con los alumnos y mostrarles lo mucho que podemos aprender de ellos y nuestra capacidad para que aprendan por sí mismos. Y tengamos presentes a los grandes pedagogos que tanto nos enseñaron y tanto camino nos mostraron: de Piaget aprendí el texto libre, el cálculo vivo, las conferencias, etc. Sin olvidarnos de lo más importante: tener al niño como centro de todo y buscar que sea feliz en la escuela.

    Saquemos algo positivo de todo lo dicho: estos impulsos pueden servir para que se siga hablando de educación y los políticos apuesten por un modelo educativo que permita todas estas propuestas metodológicas. De aquí viene la pregunta obvia y obligada ¿serán capaces los políticos de diseñar una ley educativa que permita todas estas propuestas que los césares bonas vienen planteando desde siempre?

  • La actividad escolar en el escenario de la vida

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    Enviado el mayo 8th, 2016AdministradorEducación, Escuela, General

    zoo-1Cuando empecé como maestrso dedicaba un día de la semana, habitualmente los viernes, a desarrollar la mitad de la clase fuera del colegio. A unos 200 metros había un trocito de sierra, había que subir una pendiente, pero lo hacíamos con verdadera ilusión. Se rompía el esquema de la clase, ya que nos rodeaban pinos y no paredes, había sonidos de pájaros y en lugar de baldosas teníamos bajos nuestros pies hierba. La naturaleza es un universo de sensaciones que siempre estaba relacionado con el tema de la semana y nos rodeaba como si fuera un gran mural capaz de ofrecernos ideas y especialmene hacernos ver las cosas de otra forma. Lo que más recuerdo de aquellas miniexcursiones es cómo se activaba la creatividad y la motivación de los alumnos. Reíamos mucho, bromeábamos y trabajábamos el currículum de una manera informal que nos hacía sentir diferentes.

    Años después, en otra escuela, hacíamos excursiones a una era cercana (para quien no lo sepa, una era es un terreno, casi siempre en forma circular, de tierra firme y a veces empedrada). En una de esas eras que ya casi no existen, dedicadas a trillar cereales y aventarlos para obtener el grano, nos sentábamos en círculo y aprovechábamos para hacer una puesta en común de los principales contenidos de la semana y para que algún alumno impartiera una breve charla a sus compañeros sobre una temática que dominara. Después se hacía un debate. Otras veces hacíamos lecturas colectivas. Otras, simplemente dialogábamos de forma libre y espontánea, pero de forma ordenada y reflexiva.

    La excursión que más posibilidades me ha ofrecido siempre es la temática, la que nos lleva a algún lugar peculiar y tiene la capacidad de actividar el conocimiento, tanto el propio y como el ajeno. Cuando era tutor en Infantil y en los primeros niveles de Primaria (antigua EGB), organizaba excursiones de una mañana a lugares de la localidad: panadería, almazara, biblioteca, carpintería, plaza de abastos, carnicería, etc. Siempre he concebido la escuela como un lugar vivo, cercano a la vida y basado en ella. Los libros, los vídeos o internet en la actualidad son meras simulaciones, más o menos potentes, pero al fin y al cabo suponen una realidad artificial. La escuela precisa situar su actividad en el escenario mismo de la vida. Por eso hacíamos girar todos los contenidos de la programación didáctica quincenal en torno a la excursión y los niños vivían con intensidad esos días previos a la misma, porque indagaban en lo que iban a vivir antes de vivirlo. Les servían para ello los libros, pero especialmente las fuentes verbales de familiares, amigos y conocidos. Una vez allí todo eran caras de asombro y luego cuando el panadero les decía que le hicieran preguntas todos levantaban la mano y se ponían nerviosos por saber más del tema. Y aquí es cuando yo intervenía para hacer la conexión con los diferentes contenidos curriculares, construía y reconstruía un proyecto sobre cuántas personas, cuántos ingredientes, cuántas horas, etc. había detrás del pan que cada mañana compraban los padres de los niños. O de una magdalena. O de algún dulce local, lo que daba pie a ampliar el vocabulario.

    También viajaba con mis alumnos a algún lugar varias veces al año: centro de reciclado, sierra de Córdoba, fábrica de galletas, etc. En todas ellas había un antes, un durante y un después. Recuerdo que me inventé el “Cuaderno del observador”, una libreta pequeña de alambrillo que llevaba cada niño para anotar aquello que observaba y era digno de contar o de estudiar mejor. Uno de estos viajes que más me gustaba era la visita al Zoológico de Córdoba. Hacíamos todo tipo de actividades y proyectos sobre lo que era un zoo, las personas que trabajaban allí, el anímal que más les gustaba, los tipos de animales, lo que podía valer traer un animal desde su país de origen, lo que podía costzooar el mantenimiento diario de algunos animales, etc. etc. Trabajábamos muy bien el tema de la cautividad, del cuidado de los animales, de lo que suponía tenerlos encerrados en un hábitat hostil, etc. El tema daba para mucho, porque después del viaje, el zoo era un referente cada vez que hablábamos de los animales. Antes del partir lo preparábamos todo, cada uno en función de lo que más le interesaba hacía indagaciones, en grupo se preparaban temáticas concretas para luego verlas en el zoo. Por ejemplo, se estudiaba la vida del chimpancé y allí junto a su jaula los miembros del equipo contaban cosas sobre él que hacía más animada la visita. Al regreso del viaje se elaboraba un Libro de Vida con toda la experiencia vivida. Se escribían textos libres, se hacían dibujos para ilustrarlos y se confeccionaba un vocabulario. Luego con la ayuda de la imprenta de tipos de plomo y con la multicopista de alcohol manual toda la clase preparaba el material que serviría para trabajar a lo largo de los días siguientes. La clase se llenaba de actividad. Eran jornadas en las que se contaban anécdotas personales, sensaciones vividas, emociones, etc.

    La escuela prepara para la vida y al entrar en su escenario, la educación adquiere su dimensión natural. Bajo mi punto de vista esta es una máxima que no se debería de olvidar en este mundo en el que las tecnologías se están imponiendo en todo y, en gran medida, nos están distanciando de la realidad.

  • El juego de despertar la curiosidad: una estrategia docente

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    Enviado el diciembre 13th, 2015AdministradorEducación, Escuela, General

    9788434870673Aquel verano de hace ya muchos años me llevé a casa varias docenas de libros de literatura infantil para leerlos y seleccionar los mejores. Los leí uno a uno y fui descartando los que me parecieron más aburridos o con una prosa más vulgar.
    El primer día de clase del nuevo curso escolar -ya casi perdido en el recuerdo-, aparecí con mi primer libro bajo el brazo “Los Batautos”. Les dije a mis alumnos: Mirad qué libro he comprado, voy a leerlo, y os iré contando qué me parece.
    –    Pero profe … vaya nombre ¿de qué va?
    –    Los batautos… ¿eso qué es?
    –    No lo sé, no lo se – les repliqué. La portada parece bien interesante. No veis… son como unos enanos. En fin, ya os diré.
    Al día siguiente, nada más entrar:
    –    ¿Sabéis qué os digo? Que el libro me está gustando.
    –    ¿Qué son, los… cómo se llamaban?
    –    Batautos!!! Contestaron varios niños a la vez.
    –    Son unos seres verdes. No sé si a vosotros os va a gustar, bueno,  je, je, son tan traviesos.
    –    Seguro que son marcianos, … bueno eso está más visto que…
    –    Pues no son marcianos -les dije sin darle importancia. Son seres que viven en el bosque. Ayer me leí casi la mitad del libro de una vez.
    –    Pero Antonio, eso es para niños, no para gente mayor.
    –    Bueno, yo soy un poco niño, además todo lo que sea ciencia ficción me apasiona. En realidad no son… bueno para qué os voy a contar si no os interesa, parece. En fin, todavía no sé qué va a pasar con Peluso, pero bueno no perdamos más tiempo, vamos a empezar a trabajar.
    –    ¿Peluso? – se miraron unos a otros.
    Muchos alumnos, levantando la mano preguntaban que siguiera contando algo más, pero les dije luego más tarde si había tiempo. Así quedó el tema este segundo día. Al siguiente, antes de hacer nada les comento:
    –    Ayer me reí un montón con los tres batautos, vaya elementos.
    –    ¿Quién son? Peluso es uno, verdad.
    –    Vaya, te acuerdas. Pues sí, son Peluso, Buu y Erito, tres amigos de aupa. Bueno, Erito es un caso.
    –    ¿Por qué? ¿por qué? (varios a la vez).
    –    No os voy a decir mucho más, pero os adelanto que Erito tiene un humor de perros, siempre está enfadado.
    Cuando lo termine lo traeré a clase y lo pondré en el rincón de lectura por si queréis leerlo. Así que Teresa, la delegada de clase, se ocupará de hacer una lista con los nombres de los interesados. Se apuntaron todos.
    Venga, no perdamos más tiempo, vamos a ponernos en marcha. Preparad los cuadernos….
    Al día siguiente, al entrar Teresa, Raquel y Juan Luis venían con su libro en la mano, ya lo habían estado enseñando a los compañeros en el patio de recreo mientras hacían fila.
    –    Antonio, Antonio,… lo estamos leyendo. Vaya con los batautos qué malos son.
    –    Yo lo llevo ya por la mitad – dijo Juan Luis.  Más que malos, son traviesos.
    –    Bueno, eso, que no paran de hacer trastadas, como dice mi madre.
    –    Sabéis lo que os digo, que ya he terminado de leer el libro y hay cosas que me han gustado mucho, especialmente la amistad y la colaboración entre los batautos. Ah, y el rMuñoz Martin, Juan - Fray Perico 01 - Fray Perico y su borrico [Portada]espeto que sienten por su entorno, es decir, por la naturaleza. Por cierto, otro batauto es Gusi. ¡Qué personaje!
    –    Profe, déjalo ya en la estantería que yo soy el primero de la lista.
    –    Ah, vale.
    El quinto día de esta historia es cuando aparezco en clase con una docena de libros de “Los batautos” que había comprado previamente el colegio y los pongo sobre mi mesa. Mis alumnos se quedan totalmente desconcertados.
    –    Para mí, para mí, para mí, ….
    Salen todos casi en tropel para coger un libro, pero les digo:
    –    Tranquilos, los vamos a leer en el orden que os fuisteis apuntando. Como hay muchos, pronto los podréis leer todos. Por cierto, he empezado a leer otro libro.
    –    ¿Cuál? ¿cuál? ¿cuál?
    –    Bueno de este solo os voy a mostrar la portada y su título. Es genial “Fray Perico y su borrico”. Me he leído ya un buen trozo. Bueno, es que me troncho nada más pensarlo.
    –    Antonio, Antonio, … cuéntanos algo, cuéntanos algo. ¿Es gracioso? ¿De qué va?
    –    Hoy no, porque tenemos muchas cosas pendientes, mañana.
    –    …
    El niño, cuando se despierta su curiosidad, quiere tener las cosas ya, de inmediato. Y yo jugaba con esto, retrasando y retrasando los desenlaces, contando anécdotas a medias, señalando aspectos que les podrían interesar, pero sin darle importancia, etc. La técnica del modelado, en la que el maestro actúa como ejemplo, da unos resultados espectaculares. Ese era el juego de despertar la curiosidad en mis clases con mis queridos niños de los primeros cursos de la antigua EGB.