Reflexiones sobre Universidad y Escuela
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  • La actividad escolar en el escenario de la vida

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    Enviado el mayo 8th, 2016AdministradorEducación, Escuela, General

    zoo-1Cuando empecé como maestrso dedicaba un día de la semana, habitualmente los viernes, a desarrollar la mitad de la clase fuera del colegio. A unos 200 metros había un trocito de sierra, había que subir una pendiente, pero lo hacíamos con verdadera ilusión. Se rompía el esquema de la clase, ya que nos rodeaban pinos y no paredes, había sonidos de pájaros y en lugar de baldosas teníamos bajos nuestros pies hierba. La naturaleza es un universo de sensaciones que siempre estaba relacionado con el tema de la semana y nos rodeaba como si fuera un gran mural capaz de ofrecernos ideas y especialmene hacernos ver las cosas de otra forma. Lo que más recuerdo de aquellas miniexcursiones es cómo se activaba la creatividad y la motivación de los alumnos. Reíamos mucho, bromeábamos y trabajábamos el currículum de una manera informal que nos hacía sentir diferentes.

    Años después, en otra escuela, hacíamos excursiones a una era cercana (para quien no lo sepa, una era es un terreno, casi siempre en forma circular, de tierra firme y a veces empedrada). En una de esas eras que ya casi no existen, dedicadas a trillar cereales y aventarlos para obtener el grano, nos sentábamos en círculo y aprovechábamos para hacer una puesta en común de los principales contenidos de la semana y para que algún alumno impartiera una breve charla a sus compañeros sobre una temática que dominara. Después se hacía un debate. Otras veces hacíamos lecturas colectivas. Otras, simplemente dialogábamos de forma libre y espontánea, pero de forma ordenada y reflexiva.

    La excursión que más posibilidades me ha ofrecido siempre es la temática, la que nos lleva a algún lugar peculiar y tiene la capacidad de actividar el conocimiento, tanto el propio y como el ajeno. Cuando era tutor en Infantil y en los primeros niveles de Primaria (antigua EGB), organizaba excursiones de una mañana a lugares de la localidad: panadería, almazara, biblioteca, carpintería, plaza de abastos, carnicería, etc. Siempre he concebido la escuela como un lugar vivo, cercano a la vida y basado en ella. Los libros, los vídeos o internet en la actualidad son meras simulaciones, más o menos potentes, pero al fin y al cabo suponen una realidad artificial. La escuela precisa situar su actividad en el escenario mismo de la vida. Por eso hacíamos girar todos los contenidos de la programación didáctica quincenal en torno a la excursión y los niños vivían con intensidad esos días previos a la misma, porque indagaban en lo que iban a vivir antes de vivirlo. Les servían para ello los libros, pero especialmente las fuentes verbales de familiares, amigos y conocidos. Una vez allí todo eran caras de asombro y luego cuando el panadero les decía que le hicieran preguntas todos levantaban la mano y se ponían nerviosos por saber más del tema. Y aquí es cuando yo intervenía para hacer la conexión con los diferentes contenidos curriculares, construía y reconstruía un proyecto sobre cuántas personas, cuántos ingredientes, cuántas horas, etc. había detrás del pan que cada mañana compraban los padres de los niños. O de una magdalena. O de algún dulce local, lo que daba pie a ampliar el vocabulario.

    También viajaba con mis alumnos a algún lugar varias veces al año: centro de reciclado, sierra de Córdoba, fábrica de galletas, etc. En todas ellas había un antes, un durante y un después. Recuerdo que me inventé el “Cuaderno del observador”, una libreta pequeña de alambrillo que llevaba cada niño para anotar aquello que observaba y era digno de contar o de estudiar mejor. Uno de estos viajes que más me gustaba era la visita al Zoológico de Córdoba. Hacíamos todo tipo de actividades y proyectos sobre lo que era un zoo, las personas que trabajaban allí, el anímal que más les gustaba, los tipos de animales, lo que podía valer traer un animal desde su país de origen, lo que podía costzooar el mantenimiento diario de algunos animales, etc. etc. Trabajábamos muy bien el tema de la cautividad, del cuidado de los animales, de lo que suponía tenerlos encerrados en un hábitat hostil, etc. El tema daba para mucho, porque después del viaje, el zoo era un referente cada vez que hablábamos de los animales. Antes del partir lo preparábamos todo, cada uno en función de lo que más le interesaba hacía indagaciones, en grupo se preparaban temáticas concretas para luego verlas en el zoo. Por ejemplo, se estudiaba la vida del chimpancé y allí junto a su jaula los miembros del equipo contaban cosas sobre él que hacía más animada la visita. Al regreso del viaje se elaboraba un Libro de Vida con toda la experiencia vivida. Se escribían textos libres, se hacían dibujos para ilustrarlos y se confeccionaba un vocabulario. Luego con la ayuda de la imprenta de tipos de plomo y con la multicopista de alcohol manual toda la clase preparaba el material que serviría para trabajar a lo largo de los días siguientes. La clase se llenaba de actividad. Eran jornadas en las que se contaban anécdotas personales, sensaciones vividas, emociones, etc.

    La escuela prepara para la vida y al entrar en su escenario, la educación adquiere su dimensión natural. Bajo mi punto de vista esta es una máxima que no se debería de olvidar en este mundo en el que las tecnologías se están imponiendo en todo y, en gran medida, nos están distanciando de la realidad.

52 Respuestas to “La actividad escolar en el escenario de la vida”

  1. Alba González Moral

    ¡Buenos tardes a todos/as!
    Tras haber leído esta experiencia como muchas otras de nuestro profesor, estoy totalmente de acuerdo con enseñar a los más pequeños cosas que en la realidad, en su día a día vayan a utilizar o necesitar y nada mejor que enseñarles con la práctica. Como bien nos dice Antonio tras su experiencia de haberlo vivido, él enseñaba fuera de clase, del aula, en un lugar distinto rompiendo esa monotonía que hay de enseñar entre “cuatro paredes” y con los libros de texto. Yo personalmente veo muy útil esta forma de enseñar ya que llamas la atención de los pequeños y los haces participes de su propio aprendizaje, sintiéndose ellos los protagonistas de la historia. Ellos mismos ven observan e investigan las cosas, objetos, paisajes, animales que nos encontramos en la realidad
    Como futura docente me gustaría llegar a desarrollar este tipo de métodos con mis alumnos ya que los veo importantes y novedosos a la hora de llevar a cabo el proceso de E-A.

  2. Cristina Villar Caballero

    ¡Impresionante! No puedo describir con otra palabra lo que acabo de leer.

    Entre estas líneas, he podido recordar mi etapa en infantil y primaria, pero sin la misma suerte que han tenido tantos niños y niña que hoy en día serán ya hombres y mujeres.

    Qué pena, no haber podido disfrutar de tantas experiencias y de una manera tan lúdica y significativa para cada alumno, siempre siendo parte esencial de cada excursión y de cada explicación.

    Recuerdo que cada excursión que se realizaba, era eso una salida fuera del centro en la que pasábamos un día inolvidable, pero que no tenía esa conexión como nos explica Antonio en su relato.

    Me gusta mucho, como en pocas palabras se dice tanto, ¡gracias!, por compartir todos estos momentos, por enseñarnos que lo tradicional o lo novedoso, no son los libros ni las nuevas tecnologías. Gracias por abrir mis ojos y hacer ver que los alumnos aprenden con la propia experiencia y ese conocimiento va a perdurar más que los demás que se dan sin esa conexión.

    En la labor como futura docente, sin duda quiero hacer que mis alumnos disfruten mientras aprenden y saber que todo lo que hago, el día de mañana será recordado como seguro los alumnos que han vivido cada una de estas experiencias.

    Un saludo

    Cristina Villar

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