Universidad de Jaén
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  • Terrorismo financiero muy lucrativo

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    Enviado el abril 12th, 2010cguzmanCOSAS DE INTERÉS, Sin categoría

    Reproduzco el contenido de un articulo publicado en un suplemento semanal de gran difusión en el que se pone nombre y apellidos a eso que se le llama “mercados”.

    XL. Semanal. Número: 1172. Del 11 al 17 de abril de 2010

    LA CONSPIRACIÓN DEL `FILET MIGNON´
    Cómo se gestó el complot contra el euro. En este reservado del selecto restaurante Park Avenue de Manhattan se sentaron hace un par de meses los gestores de los fondos de inversión alternativa, o `Hedge funds´, más poderosos del mundo. En el menú: pollo al limón, filet mignon y champán. El tema de conversación: cómo hundir el euro. La realidad, una vez más, supera a la ficción.
    La cena se celebró en Townhouse, una sala privada del restaurante park avenue, en el número 100 de la calle 63, en el barrio predilecto de los millonarios de Manhattan.
    En esta parte del Upper East Side, durante la tarde sólo se ven trabajadores del servicio doméstico paseando perros que olisquean las limusinas negras aparcadas en doble fila. Fuera se anuncia una tormenta de nieve que, en pocas horas, inmovilizará Nueva York, pero dentro de ese restaurante exclusivo se proyecta la tormenta financiera que durante las siguientes semanas podría trastornar la economía global.
    En las sillas color chocolate se sientan las mejores mentes especuladoras norteamericanas; entre ellas, los emisarios de los tres gestores de hedge funds más ricos y poderosos del mundo: George Soros, John Paulson y Steven Cohen. Es de su próxima apuesta millonaria de lo que se discute mientras los camareros hacen circular champán Krug y el chef Craig Koketsu prepara su menú de pollo al limón y filet mignon.
    Esta vez, el objetivo es el euro. Para abatir a la nueva presa, la moneda única europea que ha conseguido tanto éxito durante la crisis internacional en comparación con el dólar norteamericano, se necesita una estrategia sofisticada que permita jugar no sólo con la crisis de Grecia (300.000 millones de euros de deuda soberana y un déficit del 12,7 por ciento respecto del PIB), sino también con países de mayor peso económico a los que los comensales consideran vulnerables. Portugal, sí, pero es pequeño. Irlanda está bien, pero más o menos estamos en lo mismo. España, claro, éste sí que iría bien. Total, son los PIGS, cerdos que mandar al matadero, ríen socarronamente. ¿Y por qué no probar a darle un mordisco también a Italia? Un país más sólido desde el punto de vista financiero que los otros, recuerda uno de los comensales, pero tan dividido políticamente que resultaría fácil de pelar gracias a los numerosos apoyos internos. Así que se inventa un nuevo acrónimo: PIIGS (la `I´ doble por Irlanda e Italia). Dos días después, la CNN se apropiará del nuevo acrónimo en su programa de finanzas.
    Sentados a la mesa, donde para acompañar el filet mignon con chuletillas a la brasa y parrillada de verduras se elige un Montrachet de añada, se profundiza en estrategias financieras como el double play de Hong Kong. Los directivos de los hedge funds se remiten a la apuesta que probaron durante la crisis de las economías asiáticas entre 1997 y 1998. Aquella vez, los depredadores financieros hicieron dos apuestas al mismo tiempo: una contra la Bolsa y otra contra el dólar de Hong Kong, que parecía resistir mejor la crisis; mientras que, en un efecto dominó, se devaluaban todas las monedas de la región. Sin embargo, muchos recuerdan muy bien que una intervención particularmente acertada del Gobierno de Hong Kong frenó su tentativa de hacer dinero abatiendo también esa moneda. Para llevar al euro a la paridad con el dólar (desde el máximo umbral de diciembre, de 1,51 euros por dólar) restableciendo la supremacía financiera de los Estados Unidos, se tendrá que utilizar una versión revisada y actualizada de aquel plan. El trabajo, para decir la verdad, ya está en marcha desde hace tiempo: en noviembre, los mercados reflejaban la posibilidad de un descenso del dólar de 33 a 1. Hoy día se admiten apuestas de 14 a 1.
    Lo a que los ojos de los simples mortales podría parecer un complot, en el lenguaje de los directivos tiene un nombre mucho más respetable: idea dinner, una especie de brainstorming de la especulación. De hecho, abatir la moneda única europea es sólo uno de los 23 puntos de arranque que están en el menú de la velada: también se habla de apostar al repunte del dólar canadiense y de Philip Morris y de pinchar con opciones put a la baja el Banco de América y Wells Fargo.
    A diferencia de lo que se piensa, a los tiburones de los hedge fund les encanta intercambiar información, por lo menos la que no desvela los secretos más inconfesables. Todos saben que la verdadera valía del plan no radica en identificar el objetivo, sino en herirlo y hundirlo. Se determina con rapidez que, apostando por la bajada del euro, pueden hacer el negocio de sus vidas, pero lo importante es cómo construir su propia apuesta y cuándo llevarla a cabo.
    Que las finanzas de alto riesgo son un lío enorme, nadie lo sabe mejor que los presentes, empezando por Andy Monnes, fundador de la boutique financiera Monnes, Crespi, Hardt & Co., que organizó la cena. Él, que en los años 60 tuvo que declararse en quiebra tras una aventura errónea contra Levitz, un grupo fabricante de muebles, ahora ha resucitado de tal modo que puede convocar a los titanes de la Bolsa. Están en la mesa depredadores emergentes como Donald Morgan de Brigade Capital y David Einhorn, el presidente de Greenlight Capital: fue él quien, a finales de 2008, intuyó que Lehman Brothers tenía escasas posibilidades de sobrevivir, así que apostó a la bajada de sus títulos, acelerando la caída.
    Presiden la mesa, donde la mayoría se ha decantado por el pollo asado al perfume de limón, los hombres de SAC Capital de Steven Cohen, 52 años, el excéntrico financiero que mantiene el parqué a una temperatura constante de 21 grados para impedir que cualquiera de sus 180 brokers se adormezca. Cohen es famoso por ser uno de los principales coleccionistas de arte moderno y haber comprado el tiburón en formol de Damien Hirst. De un estilo totalmente opuesto es John Paulson, el menudo y enigmático fundador de Paulson & Co. Tras haber creado un fondo con dos millones de dólares en 1994, Paulson lo incrementó hasta los 12.5oo millones a principios de 2007, que se transformaron en 32.000 millones a día de hoy: no hay otro financiero en el mundo que haya sabido sacarle más partido a la reciente crisis. En la actualidad, Paulson tiene un patrimonio personal estimado en torno a los 7.000 millones de dólares.
    Pero las miradas de los invitados se dirigen sobre todo al directivo que representa a George Soros, que es el que está seguramente más familiarizado con los ataques a divisas: el ataque del financiero de origen húngaro a la libra esterlina en 1992 le metió en el bolsillo mil millones de dólares y obligó a Gran Bretaña a retirarse temporalmente del Sistema Monetario Europeo. Nadie cree realmente que Soros pueda repetir la hazaña con el euro, cuya fuerza en el mercado es bastante mayor, pero en el Banco Central Europeo de Fráncfort preocupa, y no poco, la campaña de prensa que el viejo financiero está llevando a cabo contra el euro. A falta de una reforma política, ha escrito Soros recientemente en el Financial Times, o bien se crea un Tesoro único con capacidad de actuación en el plano fiscal junto con el BCE, o la disolución de la moneda única europea es casi segura. Cosa que no significa necesariamente que Soros apueste por la fortaleza del dólar. Mientras que en Davos, en el Foro Económico Mundial, Soros hablaba públicamente a finales de enero sobre la inminente burbuja especulativa del oro, se descubrió que en el último trimestre él mismo había duplicado sus posiciones en el metal dorado.
    Los presentes ya habían ganado cientos de millones de dólares con la crisis de Atenas comprando CDS (Credit Default Swaps, permutas de incumplimiento crediticio), que representan una garantía en caso de quiebra de Grecia. Casi todos han pasado a la fase siguiente de la campaña de destrucción de la economía europea, concentrándose en las incursiones contra el euro. Guerra abierta: los fondos especulativos contra los gobiernos de la eurozona. Cuanto más se fortifican las defensas de la UE, más descarado es el desafío de los tiburones de Wall Street y de la City londinense. En Luxemburgo, el primer ministro Jean-Claude Junker, responsable del Eurogrupo, amenaza con utilizar «instrumentos de tortura» contra los especuladores; en Berlín, Angela Merkel está fuera de sí porque está convencida de que la filtración de noticias sobre los proyectos de Francia, Alemania y Holanda para salvar a Grecia han sido dirigidos por los centros especulativos para presionar al Gobierno alemán a inyectar más dinero.
    Como en los conflictos armados, se ponen en acción por primera vez incluso los servicios secretos. Primero, el EYP griego, que desvela la maniobra conjunta de los hedge fund Brevan Howard, con sede en Londres, y de los norteamericanos Moore Capital, Fidelity International, Pimco y, sobre todo, Paulson & Co. En Madrid, el Gobierno de Rodríguez Zapatero encarga al CNI descubrir y neutralizar a los que intentan desestabilizar a España. También suenan alarmas en las oficinas de Roma del DIS, el Departamento italiano de Información para la Seguridad. Justo en el último informe presentado en el Parlamento sobre las actividades de los servicios de inteligencia italianos, que se da a conocer a finales de febrero, el prefecto Gianni De Genaro, director general del DIS, pone negro sobre blanco en la página 99: «El dispositivo de inteligencia se ha potenciado de una forma significativa en la vertiente económico-financiera, lo que se ha traducido en un volumen de producción informativa y de análisis que deja a esta vertiente en segundo puesto en importancia, sólo después del terrorismo internacional».
    Pino Buongiorno y Marco de Martino

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