Ciencia en la poesía, poesía en la ciencia: taller de poesía de tema científico

© Imagen: Lola Alcalá. © Haiku: FJ Esteban.

Elena Felíu ArquiolaUniversidad de Jaén y Francisco José Esteban RuizUniversidad de Jaén

El proyecto Explora IES, en la Universidad de Jaén, afronta el diseño e impulso de acciones para alumnado de niveles educativos no universitarios. El objetivo es proporcionar oportunidades y crear ambientes enriquecedores para el alumnado que participe.

Este proyecto se concreta en la oferta de pequeños proyectos de investigación adaptados a alumnado de 4º de ESO y de 1º de Bachillerato, relacionados con las líneas de investigación que esté desarrollando el profesorado de la UJA.

En esta edición del curso académico 2021/2022, hemos llevado a cabo la actividad Ciencia en la poesía, poesía en la ciencia: taller de poesía de tema científico, en la que han participado 10 estudiantes, de la asignatura Biología, de cuarto curso de la ESO del IES Sierra de la Grana (Jamilena),

De un modo similar a la actividad Ciencia y poesía: taller de haikus, que llevamos a cabo en la Semana de la Ciencia 2021, el objetivo ha sido mostrar que ciencia y poesía, lejos de ser ámbitos alejados entre sí, como la organización de las asignaturas de nuestro sistema educativo podría sugerir, constituyen dos maneras complementarias de conocer la realidad que se interrelacionan y se alimentan mutuamente. Ambas buscan el descubrimiento y ambas requieren intuición y creatividad, pero también trabajo y constancia.

Como muestra de esta interconexión, y como en el anterior taller, se han presentado al alumnado ejemplos de científicas y científicos que escriben poesía, así como de poetas con formación científica. También se ha mostrado cómo la metáfora está presente con frecuencia en el lenguaje científico.

Además, con la lectura de una selección de textos poéticos se ha constatado que la ciencia constituye el tema de numerosos poemas tanto a lo largo de la tradición literaria como en la literatura contemporánea.

El taller, como aplicación práctica, ha consistido en la creación de haikus de tema científico. El haiku es un tipo de composición poética de tres versos, formada por diecisiete sílabas, que se caracteriza por captar el instante, por su sencillez expresiva y por su capacidad de generar emoción.

La inquietud y el buen quehacer de estas jóvenes promesas poetas han dado lugar al resultado que mostramos a continuación. Chapó.

Haikus

Asíntota en el olvido

Como una asíntota
mis abrazos y besos 
a ti te buscan.

Alba Alcántara Vela
La Pasión
                
Vida sin ella,
como la madrugá:
sola y vacía.

Jaime Checa Beltrán
Incomprensión    
           
Nuestro amor es
unión, separación, 
como mitosis. 

Marta Cruz
Deseo

Pide la luna 
que no falte de nada 
para quererte. 

Jesús Gámez Checa
La belleza del ser

Tan complicado, 
como el cuerpo de
cualquier ser vivo.

Hugo Martínez Cazalla
Soledad

Al infinito                                                                          
sin llegar a tocarse, 
dos paralelas. 

Humanos

Somos mortales:
no conviene olvidarlo
ni recordarlo. 

Jose Martos 
Genes de primavera

Como los genes,
cada primavera es
muy diferente.

Antonio J. Moral Mérida
Diagnóstico

No hay PCR
que pueda detectar 
tu gran belleza

Andrés Peinado Martínez
Complejidad

la ciencia es bella 
tengo que estudiar mucho 
aprobaré

Jose Peragón
Irracional

El poderío
que tiene la razón
nadie lo ve.

Anarquía

Mejor escúchame:
esa liberación
es el infierno.

Aprendizaje

Yo ya lo sé:
el amor es efímero;
no los escuches.
		
Ciclo de vida

Son estas células
las que me hacen mágico.
Y se renuevan.

Antonio Jesús Jiménez (Serafín)
Lo infinito

Número pi,
misterio sin final,
sin acabar.

Alba Alcántara Vela y Antonio Jesús Moral Mérida 
Escudos corporales

Glóbulos blancos, 
protectores vitales:
¡grandes soldados!

Jaime Checa Beltrán y Jesús Gámez Checa
Necesidad

Al respirar
a ti te necesito, 
mi fotosíntesis.

Marta Cruz y Jose Peragón 
Marítimo

Sin ti me siento
igual que un pescador
ante un mar muerto.

Hugo Martínez Cazalla y Andrés Peinado Martínez 
Adicción

Eres mi droga, 
el amor de mi vida
y me das mono.

Jose Martos y Serafín 

Por qué la obesidad es un imán para otras enfermedades

Shutterstock / Stephen Barnes
Francisco José Esteban Ruiz, Universidad de Jaén

Sin entrar en el debate de si la obesidad debe o no considerarse una enfermedad, y siendo conscientes de que sus causas pueden ser múltiples, nos enfrentamos a un verdadero problema de salud pública que aumenta tanto la morbilidad (enfermar) como la mortalidad (morir debido a ello).

Independientemente de lo que nos lleve a pasarnos del peso que se considera dentro de lo normal, esos kilos de más nos afectan de un modo u otro. Existen pruebas irrefutables de que la obesidad es un importante factor de riesgo para padecer otras enfermedades como hipertensión, dislipemia (alteración de la cantidad de lípidos en sangre, como el colesterol), diabetes, enfermedades cardiacas e infartos cerebrales, piedras en la vesícula, artrosis, ovario poliquístico, síndrome de apnea del sueño y algunos tipos de cáncer. Y nos hemos quedado cortos, pues se considera que la obesidad y el sobrepeso incrementan el riesgo y favorecen el desarrollo de más de 200 enfermedades crónicas.

Además, y desafortunadamente, desde el inicio de la pandemia debida al coronavirus se hizo patente el hecho de que la obesidad empeoraba la situación. Sí, desde hace años se conoce que las personas obesas son más vulnerables a las infecciones y a las complicaciones derivadas de las mismas. En el caso concreto de la covid-19, y según un estudio de la Sociedad Española de Obesidad, el 80% de las personas con manifestaciones severas por coronavirus en España eran obesas.

La acumulación de grasa enferma al tejido

¿A qué se debe que el ser obeso aumente el riesgo de contraer otras enfermedades? La investigación en biología celular, bioquímica y genética nos ayuda a responder.

La principales células responsables del almacenamiento de grasa en nuestro cuerpo son los adipocitos, que forman parte del llamado tejido adiposo. En este tejido también hay otros tipos celulares, como los linfocitos y los macrófagos del sistema inmune, y el buen estado de salud del tejido depende de que exista un equilibrio funcional entre todos los tipos de células.

Pues bien, en la base de la obesidad se encuentra la adiposopatía, que podemos decir que es una alteración que se produce debido a que, por diferentes causas, ingerimos más calorías de las que gastamos. Esto da lugar a una alteración anatómica (deposición anormal de grasa) y funcional (inmune y hormonal) del tejido adiposo que puede causar o empeorar una enfermedad metabólica.

¿Y qué es una enfermedad metabólica? Sencillamente un daño debido a la alteración de nuestras vías metabólicas, como la del colesterol, la insulina y las hormonales, que a su vez dan lugar a enfermedades como arterioesclerosis, la hipertensión, la diabetes y un aumento de hormonas masculinas en mujeres y su disminución en hombres.

La grasa se acumula donde no debe

Cuando los adipocitos comienzan a acumular más grasa de lo normal también se produce deposición de grasa más allá de donde debería, por ejemplo, en el hígado y en el músculo. Junto a la adiposopatía, este hecho provoca una alteración en la secreción de hormonas, como la leptina, y de toda una serie de proteínas proinflamatorias, como las citoquinas.

Además, la obesidad da lugar a una deposición anormal de grasa alrededor del corazón. Un estudio reciente realizado sobre casi 7 000 participantes ha puesto de manifiesto que el aumento de la grasa pericárdica se asocia con el riesgo de fallo cardiaco.

El aumento en la secreción de citoquinas debido a la obesidad no sólo reduce la capacidad de responder a la infección respiratoria causada por el coronavirus, sino que provoca que todo empeore. Más aún, la asociación de la obesidad con una disminución de la función inmune hace que estos pacientes sean más susceptibles a todo tipo de infecciones.

En cuanto al tratamiento, en los obesos disminuye la respuesta a los antivirales y son menos eficaces las vacunas.

El novelista Charles Dickens dijo que “cuanto más engorda uno, más prudente se vuelve. Prudencia y barriga son dos cosas que crecen simultáneamente”. Visto lo visto, más vale que seamos prudentes y no hagamos crecer la barriga.The Conversation

Francisco José Esteban Ruiz, Profesor Titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.