Akademia del AOVE y la Salud
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  • Hay quien afirma que el aceite de palma es tan cardiosaludable como el AOVE. ¡Con un par!

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    Enviado el marzo 5th, 2017José J GaforioBeneficios para la salud, Otras grasas comestibles

    He leído una columna de opinión que se ha publicado el 24 de febrero de este año en el diario “Libertad Digital” cuyo título es: “En defensa del aceite de palma”. Para llegar a esta conclusión, el autor esgrime que: (1) el aceite de palma (AP) es resistente a altas temperaturas; (2) el AP es rico en antioxidantes; (3) el AP protege el corazón y los vasos sanguíneos de las placas y lesiones isquémicas; (4) las dietas ricas en ácidos grasos saturados, concretamente el palmítico que es el mayoritario en el AP, producen niveles inferiores de colesterol malo LDL y; finalmente; (5) el AP es un equivalente cardiovascular al aceite de oliva, pues, asegura que el AP tiene unos efectos similares a los aceites de oliva vírgenes extra (AOVE).

    En su alegato, el autor, tacha de “sensacionalista y falta de objetividad científica” una columna publicada en el diario “El País” el 20 febrero 2017 que lleva por título: “Por qué es malo el aceite de palma”. Por otra parte, cita algunos artículos científicos para apoyar sus argumentos y, al mismo tiempo, desautoriza a la “Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)” pues asegura que lo que publica “no son estudios”, simplemente “son opiniones científicas” y asegura que, la EFSA incita a generar opiniones sesgadas.

    No quiero desaprovechar la oportunidad de hacer algunos comentarios al respecto. Para llegar a la conclusión de que el AP es igual de cardiosaludable que el aceite de oliva, el autor de la columna, cita un artículo científico publicado en “Food & Function” a finales de 2016 y que lleva por título: “Palm oil and cardiovascular disease: a randomized trial of the effects of hybrid palm oil supplementation on human plasma lipid patterns”. En este estudio utilizan AOVE y, “Aceite de Palma híbrido”. Conozco el aceite de palma y el de palmiste pero, nunca antes había visto referido el aceite de palma híbrido. En cualquier caso, estudian el efecto sobre los lípidos sanguíneos que, durante tres meses, inducen estos aceites en 160 personas, a los que se han dividido en dos grupos. Se les mide los niveles de colesterol total, LDL, HDL y, triglicéridos. Entre los diferentes aspectos que me llaman la atención de este estudio están los siguientes: (1) en los criterios de inclusión aparece que las personas participantes en el estudio, tienen que tener una dosis estable de estatinas, es decir, ¡están tomando un medicamento para disminuir el colesterol!; (2) el aceite de oliva virgen extra que utilizan en el estudio, aseguran que lo compran en el “supermercado local”; (3) en todo el protocolo, no está especificado que hayan utilizado un método fidedigno para asegurarse que los paciente están consumiendo el aceite y la cantidad que se les indica.

    Opino que: (1) no tiene sentido que participen personas en tratamiento con fármacos para bajar el colesterol sanguíneo si lo que se quiere estudiar son sus posibles alteraciones inducidas al incorporar un alimento aislado en la dieta y, además, durante un período de tiempo relativamente corto; (2) el estudio se ha celebrado en Colombia, país no adherido al Consejo Oleícola Internacional, me pregunto ¿qué es para ellos el AOVE? ¿utilizan en el estudio realmente AOVE?, en cualquier caso, no es de recibo que, se utilicen para un estudio científico de intervención dietética aceites que no están caracterizados y de los que no sabemos prácticamente nada, sobre todo, si tenemos en consideración que ésta es la principal variable que introducimos en el estudio; (3) en este estudio, no tenemos seguridad que los pacientes sigan las pautas que se les recomienda. En consecuencia, este estudio no puede utilizarse como prototipo para asentar ningún paradigma con validez científica incuestionable, sobre todo, cuando la inmensa mayoría de las evidencias dicen justo lo contrario de lo que aquí se afirma.

    De la parte carnosa madura (mesocarpio) del fruto de la palma, se obtiene el aceite de palma crudo que se caracteriza por su alto contenido en ácidos grasos saturados, un 50%, siendo el más abundante el ácido palmítico (44%), seguido por el esteárico (5%). Al refinar el aceite de palma crudo, se obtiene el aceite de palma, que se realiza por procedimientos físicos o químicos. Ambos tienen consecuencias, por ejemplo, el refinado químico es un procedimiento muy caro y genera efluentes muy contaminantes; el refinado físico destruye los antioxidantes del aceite. Con objeto de mejorar la salud cardiovascular, todas las sociedades científicas, médicas, autoridades sanitarias etc, recomiendan limitar la ingesta de alimentos ricos en ácidos grasos saturados y reemplazarlos por grasas saludables como los AOVE, lo que no quiere decir que aquellos haya que eliminarlos de la dieta. Todas las grasas no son lo mismo en cuanto a sus efectos para la salud. Hay un consenso generalizado, sustentado en infinidad de evidencias científicas, en considerar a los AOVE como una grasa cardiosaludable, aquí no hay discusión posible. Poner al mismo nivel, en cuestiones de salud cardiovascular, al AP con los AOVE, no se sostiene si lo que consideramos son las evidencias disponibles.

    Sobre la resistencia a altas temperaturas, decir que, tanto el AP como el de oliva, tienen un punto de humeo superior a la temperatura óptima de fritura que no debería sobrepasar los 180ºC. Habría que considerar, además, los compuestos poco saludables que se generan en los aceites a estas temperaturas, pero, por problema de espacio, no es el momento de abordar esta cuestión.

    Cuestionar a la EFSA basándose en que emite “opiniones científicas” y no hacen estudios de investigación, es no tener ni idea de las funciones de este organismo. La EFSA no es un centro de investigación, sus “opiniones” están basadas en los dictámenes que emiten las comisiones integradas por científicos expertos en la materia, que consideran la totalidad de las evidencias científicas disponibles, que es lo que realmente tiene valor y no un estudio aislado.

    El autor, culmina la columna que estoy comentando con la siguiente frase: “El populismo vende. El populismo dietético también”. Yo no puedo estar más de acuerdo con esto, pero, añadiría que, para evitar esto, el rigor científico es imprescindible para no engañar a los consumidores.

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