Bilingüismo en la UJA

febrero 27th, 2017

Este año es mi sexto curso impartiendo una asignatura completamente en inglés, y creo que será el último. Intentaré explicar en esta entrada, que la utilizaré con vuestro permiso como derecho al pataleo, los motivos que me han llevado a tomar esta decisión.

A partir del año 2011, supongo que debido a los recortes económicos que supusieron un aumento de la carga docente en el profesorado, el antiguo equipo rectoral de Manuel Parras empezó a implantar una de las que considero mejores ideas acometidas durante su mandato. Se trataba de la implantación de asignaturas en inglés en las distintas titulaciones impartidas en nuestra universidad. Fue una muy buena iniciativa por varios motivos. El primero, con asignaturas en inglés se fomenta la internacionalización de nuestra universidad atrayendo a más estudiantes Erasmus e internacionales, además de aportar un carácter más abierto y cosmopolita a nuestros alumnos locales. En segundo lugar,  si nos fijamos en nuestro entorno, ya prácticamente la mayoría de las universidades ofertan algunos títulos con enseñanza bilingüe e incluso algunos contemplan la docencia completamente en inglés. Si queremos competir con ellas, tal y como parece que se nos exige desde las distintas administraciones, debemos ofertar iguales o mejores títulos. Por último, creo que redunda en la calidad docente de nuestra universidad y por consiguiente en una mejora para nuestros alumnos.

Si no me equivoco, fue en el curso 2011-2012 cuando se propuso por primera vez esta iniciativa. En  diciembre de 2011 se planteó al profesorado que  estuviese interesado que  preparara una asignatura para el segundo cuatrimestre y la propusiera a la escuela o facultad correspondiente. Solo se exigía un único requisito; deberíamos acreditar un B2. Entre todas las solicitudes recibidas en cada facultad o escuela se elegirían dos asignaturas cada cuatrimestre para ir implantándolas progresivamente. La Universidad se comprometía a que cada asignaturas se pudieran impartir al menos durante dos años consecutivos, para así amortizar el trabajo del profesor y promocionar durante ese tiempo la asignatura entre el alumnado. Si tras esos dos años la asignatura no conseguía un mínimo de 10 alumnos matriculados, se cerraría definitivamente.

Me pareció una idea fantástica. De hecho la llevaba reclamando desde hacía tiempo, así es que, aunque era muy precipitado (solo tendría las navidades para preparar todo el material y la asignatura completa en inglés) y a pesar de que imaginé que habría muchísimas solicitudes y que, por supuesto, la mía no sería elegida, no lo pensé dos veces y presenté mi solicitud para Database Foundations (Fundamentos de Bases de Datos del segundo curso del Grado en Ingeniería Informática).

Cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que en toda la Escuela Politécnica solo dos profesores habíamos hecho solicitud y que por tanto seríamos nosotros directamente los elegidos para impartir las dos primeras asignaturas en inglés en la EPS.

Luego comprendí por qué habíamos sido solo dos incautos del departamento de informática los aspirantes. Primero, había que preparar toda la documentación en inglés en un mes. Segundo, este primer año, puesto que ya estaba el Plan de Ordenación Docente (POD) aprobado, preparar la asignatura en otro idioma no se vería recompensando laboralmente  de ningún modo. Lo haríamos por amor al arte. Al menos se nos aseguraba que al año siguiente podríamos volver a impartir la asignatura. Nos contarían los créditos y además tendríamos un plus del 50%. Así, al año siguiente las asignaturas de 6 créditos que se impartieran en inglés contarían en el POD como 9, algo que considero bastante justo puesto que el profesor está haciendo un esfuerzo extra que se debe recompensar.

Ni contar tiene que pasé unas navidades de trabajo total preparando todo el material, diapositivas, ejercicios, prácticas… Pero pasado el curso me alegré sobradamente. Si bien el primer año que se impartió únicamente conté con 6 alumnos, 5 de ellos Erasmus, la experiencia fue muy positiva y los alumnos, además de aprender muchísimo (prácticamente eran clases particulares), estuvieron encantados, como así lo demostraron las encuestas y, sobretodo, las muestras de afecto y gratitud que recibí de ellos. Al año siguiente, una vez que se extendió la voz y hubo algo más de publicidad, tuve unos 10 o 12 alumnos, por lo que se aseguraba la implantación también para el tercer año. Desde entonces no ha parado de crecer, teniendo una media de unos 20-25 estudiantes cada año.

Os preguntaréis: ¿por qué cuento todo este rollo histórico? Pues porque  creo que a partir del año que viene dejaré de impartir esta docencia en inglés, y me parece que tarde o temprano haremos lo mismo todos los profesores que hemos hecho el esfuerzo de preparar una asignatura en otro idioma y que creemos que esto redunda en la calidad docente. Os intentaré explicar a continuación  por qué he tomado esta decisión.

Todos los cursos  al empezar el cuatrimestre recibimos un correo de la EPS requiriéndonos la lista de alumnos que asisten a las clases en el grupo de inglés. Se supone que es un control para decidir si se cierra o no el grupo, pues debe de haber un mínimo de 10 alumnos para impartirlo. Y aquí radica el problema.

En primer lugar, dicha lista debe entregarse a las dos semanas de empezar el cuatrimestre, lo que presenta varios inconvenientes: el primero es que hay alumnos que se lo piensan antes de hacer el cambio, y hasta que no llevan algunos días en clase y comprueban que pueden seguir la clase sin dificultad, no se apuntan definitivamente en la lista. Quizá esto suponga menos problemas, porque dos semanas deberían ser suficientes para que decidir si quieren cursar la asignatura o no en inglés. El problema grave está con los alumnos extranjeros, Erasmus o no, puesto que aunque asistan a las clases, no pueden formalizar su matrícula hasta un mes después del comienzo del cuatrimestre (concretamente este año hasta el 8 de marzo no empieza su matrícula mientras que el segundo cuatrimestre comenzó el 30 de enero). No me preguntéis por qué. No lo sé. Quizás sea porque muchos terminan en sus países el primer cuatrimestre más tarde y no pueden incorporarse hasta mediados de febrero. Precisamente el pasado día 16 de febrero asistieron a mi clase por primera vez una nueva alumna taiwanesa y otra china. Así pues, estos estudiantes parece como si no entraran en la cuenta de la lista de alumnos que tienes en clase.

En segundo lugar, y más grave desde mi punto de vista ¿Qué ocurre si pasadas esas dos semanas tienes 9, 8 o 7 alumnos? ¿Se debe cerrar el grupo? Si se cierra el grupo ¿Qué pasa con los alumnos que ya estaban asistiendo a esas clases? ¿Y qué pasa con la docencia que tiene ya asignada el profesor?

Esto es lo que ha estado a punto de ocurrirle precisamente a uno de mis compañeros de departamento y lo que motiva esta entrada de mi blog.  En su segundo año de estar impartiendo una asignatura en inglés y con 9 alumnos en lista y otros 4 Erasmus que aún no han podido matricularse, el departamento de informática ha intentado cerrar el grupo.

Tal ha sido mi enfado que no he podido resistirme a denunciarlo, Porque, aunque finalmente ha reinado la cordura en la EPS y no se cerrará el grupo, los días de incertidumbre que ha debido de pasar mi compañero no se los deseo a nadie. Primero, porque se ha preparado una asignatura en inglés que cuesta mucho más que una asignatura normal (a pesar de que haya compañeros que no lo crean así). Segundo, porque ni siquiera habían pasado los dos años de gracia con los que se suponía que podía contar. Y tercero, porque cumplía los requisitos de un mínimo de 10 alumnos y simplemente no se le ha tenido en cuenta, sin preguntarle siquiera al interesado.

Esto me ha hecho pensar ¿Qué pasaría si algún año, por la razón que sea, únicamente tengo 9 asistentes a mi grupo de inglés? ¿Se cerraría el grupo? Visto lo visto, la respuesta, al menos desde mi departamento, es sí. Y entonces, en el momento en el que haya necesidades docentes porque algún profesor esté de baja, o porque se formen algunos grupos más de prácticas, me corresponderá  impartirlos a mí. Es por eso que, después de tantos años impartiendo mucha más docencia de la que me corresponde y de intentar siempre dar lo mejor, el próximo curso tendré que desistir, muy a mi pesar, de impartir asignaturas bilingües y elegir aquellas que ofrezcan cierta estabilidad y que al menos me pueda preparar con cierta antelación, y no con una semana de margen. Quizás haya profesores que sean capaces de dar sus clases sin casi prepararse, pero no me encuentro entre ellos, necesito tiempo para preparar mi docencia y el material, además de formarme, si es que la materia no es de  mi especialidad.

A todo esto se une que ni siquiera la propia universidad apuesta ya por la docencia en inglés, puesto que con este nuevo equipo rectoral el 50% extra que suponía la docencia en inglés ha desaparecido. Únicamente se considera como un mérito más del profesor. Es posible descontarte créditos en ciertos casos,  pero sin contar realmente en el POD como docencia. Si, como en mi caso,  ya no puedes descontarte nada porque tienes todas las deducciones posibles, resulta que impartes una asignatura sin recibir absolutamente nada a cambio. excepto el amor propio que supone hacerlo en inglés  y el reconocimiento de tus alumnos. Pero de parte de tu universidad no recibes nada, ni siquiera formación en inglés, puesto que religiosamente debes pagar los cursos de inglés en los que te matriculas.

Esto ya me está ocurriendo a mí este año, no solo estoy impartiendo la asignatura en inglés sin absolutamente ninguna ventaja, sino que,  tras el comportamiento de mi director de departamento con la docencia bilingüe, esto puede suponer un grave problema.

Creo que queda más que justificado que el año próximo, o se garantiza la continuidad de los grupos  de inglés al menos durante el año en curso, o tenga los alumnos que tenga, volveré a mis clases normales y dejaré de seguir haciendo cosas a cambio de nada. Yo, realmente,  ya me estoy cansando…   :(

 

Comienza el segundo cuatrimestre

enero 26th, 2017

Tras el periodo de exámenes, la semana que viene comienza el segundo cuatrimestre. Este año impartiré 3 asignaturas, Fundamentos de Bases de Datos (completamente en inglés) y Sistemas de Recuperación de Información en el Grado en Ingeniería Informática, e Inteligencia de Negocio y en la Web en el Máster en Ingeniería Informática.

La verdad es que el tener toda la docencia concentrada en un cuatrimestre tiene sus pros y sus contras. Por un lado, al no tener clase durante el primer cuatrimestre te puedes dedicar a fondo temas de investigación, puedes hacer cursos, asistir a conferencias, leer artículos que llevas atrasados varios meses… En resumen, se supone que uno está más relajado. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Puesto que no tienes clases, empiezas a cargarte de trabajo, a preparar proyectos que van saliendo, a iniciar nuevas investigaciones, a proponer cursos o talleres, y en definitiva a involucrarte en más cosas de las que puedes abordar. Pero lo peor no es esto sino cuando llegan las clases, puesto que todo lo que has iniciado lleva una inercia que ya no puedes abandonar,  en primer lugar porque hay más gente involucrada a la que no puedes dar la espalda, y en segundo lugar porque son temas que realmente te gustan. Así pues, a la mochila ya llena hay que añadir todas las clases del año, que aunque también te gustan y son los ratos en los que realmente te relajas un poco, también llevan su tiempo.

Habrá que dejar al menos 10 minutos al día para practicar mindfulness para poder afrontar los 4 meses que me esperan 😉

 

Nuevo plan de investigación

diciembre 21st, 2016

Hace un par de semanas se ha requerido por parte del vicerrectorado de investigación la solicitud de nuevas estructuras de investigación. Para ello, cada grupo de investigación o investigadores a nivel individual han debido constituirse como nueva estructura.

Hasta aquí, todo estupendo puesto que quizás incluso nos ha hecho pararnos a pensar si queremos seguir como hasta ahora con la misma estructura de grupo, juntarnos con otros grupos o integrar a otros investigadores, o dividirnos.

El problema viene cuando esto se propone en el mes de noviembre y se da de plazo desde el 23 de noviembre al 9 de diciembre (semana de macro puente justo antes de que venza el plazo), además sin ninguna información sobre qué es más conveniente si crear grandes estructuras o pequeñas, si se va a premiar la multidisciplinaridad o por el contrario es más conveniente formar un grupo especializado en una materia concreta. Y no solo esto, se requiere OTRA VEZZZZZ rellenar formularios con el curriculum de la nueva estructura y de todos sus miembros. No sé cuántas veces y en cuántos formatos tenemos ya relleno el cv, uno para el ministerio, otro para la junta, otro para la universidad, otro para ayudas de movilidad, otro para la anep, y así sucesivamente cada vez que hay que pedir alguna financiación. Y es más, si al menos la financiación que se va a conseguir fuera significativa, quizás nos mereciese la pena toda esta burocracia, pero lo máximo que se va a recibir creo que son 40.000 euros para dos años y para todo el grupo, y eso será en el caso de ser los mejores investigadores del mundo además de por supuesto totalmente acreditado. En fin, que para la miseria que se va a repartir se quitan las ganas de hacer ni un papel más. Al final, lo hacemos por pura inercia pero quizás alguna vez deberíamos plantarnos y decir que no queremos rellenar nada más, que la información está disponible en el SICA y que la propia UJA sea la que coja lo que necesite.

Aunque estoy segura de que el plan se habrá hecho con la mejor intención y buscando el beneficio de la UJA, me da la sensación de que esto no va a funcionar muy bien porque no se puede romper con todo y empezar de cero. Estoy de acuerdo con que el antiguo plan tenía muchas carencias pero también había acciones bastante buenas. Así pues, creo que se deberían haber dejado las cosas que funcionaban bien y cambiar las que no tenían sentido y que estaban mal articuladas. Hubiera sido una mejora sobre un plan ya rodado.

Grupo de interés en negación en español

noviembre 27th, 2016

La semana pasada creé una nueva lista de distribución orientada a tratar temas del tratamiento de la negación en español. Este es uno de los temas más complicados y quizás por ello menos estudiado dentro del Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN). Sin embargo, se trata sin duda de uno de los aspectos más interesantes en el análisis de contenido textual.

Durante el último congreso de la SEPLN el pasado septiembre en Salamanca, pude comprobar el enorme interés que despierta el tema y por eso decidimos crear un grupo de especial interés para los investigadores que trabajamos en negación, fundamental en español, aunque posiblemente también tratemos otros idiomas.

Por ahora únicamente se ha creado el grupo incluyendo a investigadores nacionales e internacionales que trabajamos en este área. El siguiente paso será proponer un taller en el próximo congreso de la SEPLN que se celebrará en Murcia, con el fin de poner en común los recursos de los que disponemos, los trabajos que tenemos en curso, los principales problemas con los que nos encontramos… Se trata en principio de una lista cerrada aunque se pueden enviar mensajes que serán previamente moderados. La dirección es l-neg-sp@ujaen.es.

Iniciamos un nuevo espacio donde esperemos que no sea algo estático sino dinámico e interactivo donde expresar nuestras dudas y comentarios, siendo productivo para toda la comunidad.

 

Nuevo curso intensivo de inglés en Edimburgo

octubre 18th, 2016

Durante este mes de octubre he vuelto a disfrutar de la beca que oferta el Banco Santander a las universidades para cursos de idiomas en el extranjero. Hace 2 años ya estuve en uno de estos cursos en Londres, y este año decidí ir a Edimburgo.

Aunque al principio tuve ciertas reticencias por ir a Escocia a un curso de inglés, debido fundamentalmente a la mala fama que tiene el acento de los escoceses, la verdad es que el carácter afable de esta gente suple con creces los posibles problemas de comunicación que uno puede imaginar. De hecho, durante el curso ni siquiera te das cuenta de que estás en otro sitio distinto a Inglaterra. Es más, cuando estuve viviendo en Birmingham durante 3 meses tuve bastantes más problemas para entender a la gente en la calle que ahora cuando he estado en Edimburgo.

En cuanto al curso, tengo que reconocer que me ha resultado menos productivo que el de hace dos años, y eso que este curso también cuenta con todas las acreditaciones posibles del British Council y el programa social incluso era mejor que el de Londres. Sin embargo, no sé por qué, pero esperaba un nivel más alto de inglés. Alguien me dice que es porque ya tengo mucho nivel y es difícil mejorar, pero no lo creo. Yo misma me doy cuenta de los mil y un errores que cometo al hablar y de la falta de giros y vocabulario específico y coloquial del que carezco.

Por supuesto, la experiencia es estupenda porque aunque, menos de lo que esperaba, algo  aprendes y siempre mejoras. También es verdad que si pudiera dedicar, como muchos de mis compañeros de clase, al menos un mes a hacer esa inmersión en inglés mi nivel mejoraría enormemente. Cuando ya estás empezando a realizar esa inmersión total tienes que volver a España y se acabó otra vez el pensar solo en inglés. Es lo que hay y habrá que suplirlo con estudiar más y obligarme a ver todas las series y películas en la lengua de Shakespeare y a solo leer libros en este endiablado idioma que nos come la moral 😉

Como resumen final diré que todo lo que sea seguir formándote y aprendiendo, bien está, y que siempre que pueda solicitaré estas becas que son de las pocas cositas que mi universidad ofrece como formación a su profesorado.

XXXII Congreso Internacional de la SEPLN

septiembre 18th, 2016

Como todos los años por estas fechas he asistido al congreso anual de la Sociedad Española para el Procesamiento del Lenguaje Natural, en esta ocasión celebrábamos la XXXII edición en la bella ciudad de Salamanca. Este año he tenido el honor de ser la presidenta del comité organizador y, a pesar del trabajo que conlleva, siempre merece la pena. Tengo que reconocer que para mí, este congreso es especial porque no solo me interesan prácticamente todas las sesiones que se desarrollan sino que conozco a casi todos los que asisten al evento.

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Andrea Esuli fue una de los conferenciantes invitados

El congreso dura 3 días cargados de sesiones sobre PLN, incluyendo también sesiones de demostraciones y proyectos además de un simposio doctoral donde se presentan los trabajos de los nuevos doctorandos y un panel de expertos comentan los trabajos aportando ideas y sugerencias. Como principal novedad este año se ha presentado paralelamente una muestra tecnología donde unas 15 empresas han mostrado sus productos y desarrollos en Tecnologías del Lenguaje Humano. Por otra parte, ya se está convirtiendo también en habitual alargar un día más, normalmente el día anterior al congreso, para celebrar talleres satélites al congreso. Este año hemos contado con dos, una jornada completa dedicada a la red RETELE de recursos en tecnologías del lenguaje, y un segundo taller que supuso la 5ª edición del TASS sobre Análisis de sentimientos en español.

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Pictogram, software de ayuda para niños con autismo, se presentó en Tecnoling

Normalmente después de pasar un día completo asistiendo a las charlas sobre las distintas temáticas de PLN, desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde ininterrumpidamente, siempre se disfruta de un intenso programa social además de las posteriores cervecillas y alguna que otra copa donde alternar con los colegas en un ambiente algo menos académico. Sin embargo, los años no pasan en balde y este año, después de más de 4 días de congreso ha sido la primera vez que, prudentemente me he retirado temprano, y aún así, cuando el viernes llegué a casa, necesité un día completo de relax para recuperarme.

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Miembros de nuestro grupo de investigación SINAI disfrutando de la noche (y del frío) de la noche salmantina

El año que viene seguramente será en Murcia, pero en esta ocasión espero que la parte lúdica se pueda disfrutar algo más puesto que la responsabilidad de la organización recaerá en otro compañero.

Triste estancia

julio 21st, 2016

Ya solo me queda una semana en la VU y me toca hacer balance personal y laboral.

En lo laboral, prácticamente todos mis objetivos se han cumplido en mayor o menor medida. Sin embargo, esto que en principio era el fin último de mi estancia, ha pasado a un segundo plano puesto que no tengo la ilusión que normalmente pongo en  otros proyectos profesionales-personales en los que  he participado.

A nivel personal, la verdad es que esta estancia la recordaré con muchísima tristeza tras la muerte de mi padre. El día 22 de abril, estando en Madrid para asistir a la presentación del libro de su hermano pequeño, Teo, sobre El Quijote en Romance, y en el cual él colaboraba integrando en el libro sus pinturas sobre el Quijote, sufrió un infarto y fue asistido en primer lugar por un médico que pasaba por la calle hasta que llegó la ambulancia del SAMUR que lo reanimó y quedó ingresado en la UCI del hospital San Carlos de Madrid. Después de 70 días luchando por seguir adelante, finalmente no pudo ser, su corazón estaba demasiado dañado como para seguir funcionando por él solo. Así pues, el día 29 de Junio falleció tras haber vivido 82 intensos años. Esta plenitud y felicidad con la que vivió es quizás lo único que me sube un poco el ánimo cuando me acuerdo de que ya no volveré a ver su cara de bonachón.

Salvador Martín de Molina vivió intensamente cada día de los que estuvo con nosotros. Desde que se jubiló continuaba trabajando en el Instituto de Estudios Giennenses como secretario, mantenía su propia página web, pintaba utilizando distintas técnicas, escribía su columna semanal de los lunes en el diario Ideal, además de hacer sus pinitos con distintos relatos y haikus. Pero sobre todo, le gustaba investigar acerca de distintos temas que le interesaban, últimamente centrados en su querido pueblo natal, Gaucín (Málaga). Su último trabajo, que estaba a punto de presentar, era una memoria medio novelada en la que intentaba demostrar que la famosa Carmen (la de la novela de Mérimée, como a él le gustaba remarcar, no la de la ópera de Bizet) era de Gaucín. Desde luego, hay que tener mucha pasión para escribir tantos folios con únicamente el objetivo de demostrar tal minucia. Y no sólo sobre Carmen le gustaba contar historias, sino también sobre otras gentes y eventos del pueblo. Recuerdo cuando el verano pasado estando con mis hijas y las perrillas por el pueblo, se acercó una de las muchas extranjeras que viven en Gaucín para acariciar a las perras. Tras hablar un poco con ella, surgió el tema de las raíces familiares y le comenté quién era mi padre. Ella sorprendida comentó “Oh!, Salvador Martín, the storyteller”. El contador de historias, así lo conocen los “guiris” del pueblo. Cuando se lo conté a mi padre, le encantó el pseudónimo. Creo que para él era el mejor título que le podían otorgar los nuevos pobladores de este pueblo de la Serranía de Ronda. Así pues, el storyteller, seguirá contando historias allí donde ahora esté, o al menos eso me gusta a mí pensar.

 

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Freedom and flexibility are the order of the day!

junio 8th, 2016

Sigo en Ámsterdam con mi estancia, trabajando de lunes a viernes, de 8.00-8.30 a 18.00-19.00, jornada continua e intensa. Bueno, para ser sincera, los viernes suelo terminar antes, sobre las 16.00 para poder ir al centro y entrar a algún museo de los muchísimos que ofrece esta ciudad. Me he sacado la Museumkaart que cuesta 60€ pero que te sirve durante un año para visitar la mayoría de museos de Holanda, sin hacer cola y pudiendo visitarlos todas las veces que quieras. Totalmente recomendable, solo por ver el museo Van Gogh y el Rijksmuseum y poder entrar cuando quieras, ya merece la pena.

Los fines de semana los estoy dedicando a recorrer un poco la región y a empaparme de la cultura de esta gente. Y la verdad es que estoy encantada. No solo ya por el gustazo de poder desplazarte a todos sitios en bici y recorrer las ciudades, caminos, playas y parques con este medio de transporte, si no por la calidad de vida que se respira en este país.

Hay que reconocer que trabajan como nadie. Normalmente yo soy la primera en llegar, pero también soy la primera que me voy, es decir, que esta gente echa aquí 10 horas de trabajo diario. Y cuando digo trabajo, quiero decir exactamente eso, nada de charlas en el pasillo, salidas a fumar, o conversaciones eternas en la máquina de café. El único rato que se descansa es media hora para comer sobre las 13.00-13.30. Sin embargo, cuando salen los fines de semana, se les ve que tienen mil y una posibilidades. Pueden ir a distintas playas, tanto al este como al oeste, a parques naturales que tienen sus laguitos también para darse un chapuzón, naturaleza que cuidan al máximo, todo limpísimo, una agenda cultural en las ciudades repletísima, cafés, bares y restaurantes por doquier con muy buen ambiente, canales por todos sitios con barcos de todos los tamaños… En fin, que se disfruta a tope del tiempo libre estés donde estés. Quizás ayude también que hace muy buen tiempo, estoy teniendo esa suerte. A lo mejor, esto lloviendo todo el día no es lo mismo, pero por ahora, lo que yo he percibido es una alegría de vivir por todos los pueblecillos que he pasado.

Otra de las cosas que admiro es que la gente es totalmente tolerante, a la hora de transitar por las calles, ya sea en bici, coche, patinete o andando, en la forma de trabajar, en la forma de vestir o en la forma de divertirse, cuando te montas en el transporte público… En fin, en cualquier aspecto de la vida, los veo que no juzgan a la gente, quizás es mi percepción pero la verdad es que me sorprende bastante, y por supuesto, me encanta.  La regla de oro que parece que impera y que ya he visto en bastantes carteles por aquí es “Freedom and flexibility are the order of the day!” Ojalá la pudiéramos exportar a España.

Ámsterdam

mayo 19th, 2016

Desde el 1 de mayo estoy en Ámsterdam intentando aprovechar la estancia que me ha concedido el ministerio con la beca para investigadores sénior en el extranjero. Sin embargo, debido a un problema familiar, no la estoy disfrutando tanto como hubiera esperado puesto que a veces tengo más la cabeza en España que aquí. En cualquier caso, la universidad en la que estoy, la Vrije Universiteit Amsterdam, es sorprendente. En realidad es una universidad pequeñita, que por fuera no es muy atrayente pero por dentro es una chulada, todo moderno tipo IKEA, con colores chillones y casi todo el espacio abierto con la mayoría de puertas y paredes de cristal. Yo estoy en la planta 13 y aunque hay despachos da una sensación de ser todo diáfano porque no hay paredes sino cristal.

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Otra de las cosas estupendas de por aquí es que no hay ni un solo conserje, aquí todo funciona con una tarjeta personal que te dan al llegar y puedes acceder a los servicios a los que tienes acceso, incluidas las máquinas de café o el acceso a determinadas dependencias. Nada que ver con lo que tenemos por la UJA.

Pero sin duda, lo que más me ha impresionado es la forma de trabajar, se llama “hot desking”. Cuando me lo pusieron en un correo para indicarme que no iba a tener un sitio fijo de trabajo, no lo entendí muy bien, pensé que era por mi inglés, pero no, se trata de que no se tiene un sitio fijo para trabajar. Cuando uno llega, deja su abrigo y otras cosas en un guardaropas y con su portátil se va al primer sitio que haya libre, son como estaciones de trabajo en la que puedes enchufar tu máquina y trabajas si quieres con teclado, ratón y pantalla grande. Todos los despachos son abiertos con cristaleras y caben unos 6-8 personas. Está bien pensado porque normalmente no vienen todos los del grupo a la vez (son unos 20 o así), pero únicamente los miércoles hay reunión general. Se trata del Computational Lexicology & Terminology Lab (CLTL), la gente es muy agradable y además el grupo es puntero en Lingüística Computacional así es que qué más puedo pedir ;-). 

Aquí no hay prácticamente nadie fijo, excepto un par o tres de personas, el resto son todos contratados con proyectos o estudiantes de doctorado. Cuando hay proyectos hay contratos, cuando se acaban los proyectos, la gente debe buscarse otro allí donde haya trabajo. Por eso supongo, que aunque aquí cada uno viene a la hora que quiere, se va cuando quiere y si un día (o dos o tres) decide trabajar en casa, no hay ningún problema, nadie controla a nadie en cuestión de asistencia al trabajo, el control está en los resultados y en los objetivos conseguidos. Así pues, cuando la gente está aquí, está trabajando de verdad, no hay charlas por los pasillos, no hay corrillos en los cafés, no se sale fuera a fumar durante horas… Quizás el único momento de relax es la hora del lunch sobre las 13.00 que solemos juntarnos durante una media hora en la cafetería-restaurante de la universidad (por cierto, también una chulería) para tomar algún tentempié. 

En cuanto a la ciudad, no he tenido tiempo aún de hacer mucho turismo pero por lo poco que he visto, la ciudad y sus alrededores son una auténtica maravilla. Quizás también ayuda que es primavera por lo que me comentan mis nuevos compañeros, ésta es la mejor época para estar en Ámsterdam. Y por supuesto, todo el mundo en bici. Yo también me he comprado la mía, cutre total, como me han recomendado para que esté fuera de los deseos de los cacos, pero que me lleva y me trae perfectamente. Aquí tenéis la prueba:IMG_2300

 

 

Seguimos con el café para todos

abril 7th, 2016

Perdonad pero hoy estoy perpleja y tristemente indignada después de ver el nuevo documento con los criterios del POD (Plan de Ordenación Docente)  de este año. Resulta que seguimos con el café para todos y me explico.

Dependiendo de la capacidad y dedicación investigadora de los profesores, estos podemos dar por ley 320 horas (ningún sexenio activo), 240 horas (sexenio activo reconocido) o 160 horas (Titulares de Universidad con 3 sexenios reconocidos). Este último es mi caso. Hasta aquí todo correcto.

El problema viene cuando con los nuevos criterios, los profesores con 320 horas van a pasar a 240 horas porque, según el nuevo rector, era una promesa que tenía en su programa electoral. No me parecería mal, siempre y cuando, al resto de profesores se le rebajara también proporcionalmente su carga docente. Pero no, esto no se contempla. Café para todos. Aquí está la primera queja ¿de qué sirve dedicarte a investigar si tienes las mismas ventajas (corrijo, tienes menos ventajas puesto que el tiempo que dedicas a investigación no se te está reconociendo) que el que sólo da sus clases?

Pero esto no es lo peor. Dependiendo de diferentes méritos, como dar las clases en inglés, dirigir tesis doctorales, dirigir proyectos de investigación nacionales y/o internacionales, participar en programas de intercambio de alumnos internacionales… se pueden obtener reducciones docentes, algo totalmente lógico puesto que al profesor esto le supone un esfuerzo adicional que siempre va en beneficio de la propia universidad. Pues bien, no sé a qué mente maravillosa de nuestra estupenda universidad se le ha ocurrido que estos descuentos no pueden superar el 25% de la carga total de docencia de un profesor. Esto quiere decir, que en mi caso personal, yo no me puedo rebajar más de 40 horas, cuando por ejemplo, en este curso yo tendría derecho a rebajarme hasta 90 horas. Pues nada, conclusión, que al final lo que van a conseguir es que los que estamos implicados en todos estos temas, vamos a acabar no haciendo nada porque tarde o temprano te das cuenta de que sirve de poco, solo para tener más trabajo y para quedarte con cara de idiota cuando ves a otros compañeros dedicando su tiempo a pasear a su perro, jugar con sus hijos o hacer deporte mientras tú estás encerrado en tu despacho o en tu casa trabajando o fuera de tu casa de viaje para asistir a reuniones de proyectos.

Y luego nos preguntamos por qué estamos a la cola de la universidades. La respuesta es clara: aquí solo se premia al que está chupando rueda y no molesta, no se premia ni el esfuerzo ni la capacidad ni la investigación ni nada de nada. Lo siento mucho, pero no entiendo cuál es la excelencia que se busca en nuestra universidad.

Nunca he hecho cuentas para ver qué descuentos o beneficios tengo por hacer una u otra actividad, siempre he hecho las cosas porque he considerado que era mi deber como profesora e investigadora. Pero la verdad es que ahora entiendo a la gente que sí que lo hace, y hasta me planteo el hacerlo yo misma y empezar a hacer única y exclusivamente lo que se me reconozca.