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Blog de Francisco Garrido Peña

8 julio 2020

UN ANÁLISIS DE LA CRISIS DESDE LA ECOLOGÍA POLÍTICA  ¿SÍNDROME METABÓLICO O TORMENTA PERFECTA?

Filed under: General — 16:57

 

 

Francisco Garrido

+ Esto  es un  borrador de un artículo que no llego a publicarse  en enero del 2009 

 

 

  1. NO ES UNA CRISIS CÍCLICA.

No estamos ante una de las típicas, aunque desde hace años infrecuente, crisis capitalista de superproducción, sino ante la crisis de los mecanismo que se han ido construyendo para evitar  las crisis de superproducción. Las crisis de superproducción eran causada por el aumento incesante y caótico de la plusvalía relativa (o lo que es lo mismo de la productividad) presuponiendo que el consumo  crecería al mismo nivel.

Tal suposición esta basada en la denominada ley de Say que sostiene una ecuación de equivalencia entre oferta y demanda a partir de la equivalencia contable entre  venta y compra. Pero  la crisis que estamos padeciendo no es el producto de ningún error es el resultado lógico  del conjunto de objetivos, presupuestos  precondiciones que el sistema de consumo y producción de masas comporta. Este sistema que  en la actualidad es dominado por la forma capital pero que es también afín al cuasi desparecido socialismo de Estado, propio de  la URSS o de China ;se basa en  objetivo y  en presupuestos ontológicos imposibles   y erróneos.

El productivismo y consumismo de masas tratan de realizar  un modelo económico basado en el crecimiento exponencial y continuo de la producción (energía y materia) y en la el aumento ilimitado de consumo.  Ambos objetivos  son física y socialmente imposibles   como nos indica las leyes de la termodinámica. Tras estos objetivos utópicos se esconden unos presupuestos ontológicos  erróneos ( idealistas) cuales son la infinitud de los recursos naturales y la  infinitud    y primacía  absoluta   de la “especie elegida”.El tiempo físico es sublimado y colonizado  en una temporalidad  abstracta  que genera todo tipo de ilusiones de   de omnipotencia.

Para eludir la imposibilidad de realización de los objetivos y  el error de los presupuestos solo es posible elaborando y construyendo  una teoría del valor  cada vez  más  autónoma y desmaterializada. La economía resultante ha de estar basada cada vez más  en ilusiones bien fundamentadas. Al igual que para eludir la finitud radical de la mortalidad humana es necesario construir los delirios y las ilusione simbólicas de las religiones.

La especulación , las burbujas crediticias y otras muchas formas  economías irreales son connaturales al sistema productivista. Y cuidado esto fenómenos  de irracionalidad , con otras formas  que aquí no podemos detenernos  a analizar, también se daban en el socialismo de Estado felizmente fallecido.

Para fundamentar bien la ilusión necesaria para del crecimiento y el consumo infinito, se ha ido tejiendo una compleja red conceptual e institucional. . La lógica metafísica de la “mano invisible”  y el escenario institucional del “mercado capitalista” fundamentan la ilusión. Obsérvese que tanto la racionalidad irracional de la “mano invisible” como el “mercado capitalista” aparecen como   lógicas y e instituciones cuasi naturales,  y  espontáneas. Forman parte de la  naturalidad de la sociedad civil y no de la artificialidad del sociedad política ( Estado) . De esta forma el  productivismo  coloca  a sus propios deseos  , ilusiones y delirios como fundamento. La ilusión  de creer en Dios fundamenta  la ilusión de que Dios existe ( la fe como prueba ontológica). Esta cosa vale tanto por que creemos (queremos) que vale tanto. Es una forma típicamente idealista de autofundamentación inmanente. No hay nada mas parecido a un teólogo de la escolástica tardía que un monetarista de la Escuela de Chicago .

Y es esta teología de la producción y el consumo   la que en estos meses se está viniendo abajo   como  cayeron los ladrillos del muro de Berlín. Solamente construyendo una teoría economía delirante e ilusoria es posible seguir estimulando  el mito de la producción y el consumo sin límites.

Los límites físicos y ecológicos  al crecimiento y la producción infinita son hoy más evidentes que nunca. Y lo son en un doble sentido:   agotamiento de recursos naturales y saturación de los sumideros de residuos. Las crisis energética y de materias  primas es un buen exponente del agotamiento. Mientras  que el cambio climático es un preclaro ejemplo de los efectos de la saturación.

Estos límites son una evidencia que ya pocos se atreven a negar abiertamente. En todo caso se enmascaran bajo la ilusión de la sustitución del capital natural escaso  por capital tecnológico supuestamente infinito. Las propuestas de milagros tecnológicos basados en la energía de fusión, en la biotecnología o en la captura  y secuestro de CO2 son variedades de esta  ilusión  tecnoambiental.

 

  1. LA CRISIS DE LA ECONOMÍA NIHILISTA

En la actualidad el valor total de los derivados del comercio superan los 90 trillones de dólares , mientras que el total del producto interior bruto mundial solo es estimado en 50 trillones de dólares. Es decir, los valores comerciales casi duplican al PIB mundial. El dinero papel comercializado se encuentra en una relación de tres a uno con respecto a su activos de referencia que en muchos casos , como en el de la construcción, están sufriendo un proceso de devaluación acelerado ( mas de un 25% en los últimos meses). La relación actual entre capital de inversión y capital especulativo es de uno a nueve.

El 90 % de la energía que consumimos en los países de la OCDE provienen de fuentes energéticas cuya tasa de reposición es cero y que están al borde haber superado su cenit ( si no lo han superado ya) o que en un máximo de 100 años habrá agotados por completo, al ritmo actual de consumo, sus reservas. Las materias primas abióticas no energéticas (básicamente minerales) tiene también una tasa de reposición cero y ven acercarse , a ritmo vertiginoso, los umbrales de el punto cenit.

Estos simples datos arrojan un conclusiones claras: el dinero que usamos cada vez vale menos y las bases materiales de nuestro crecimiento se agotan. El FMI , el Banco Mundial parecen gritar como lo hacia en aquella memorable película el otro Marx ( Groucho): ¡”Más madera que esto es la guerra¡”, mientras queman todo el tren para que la locomotora funcione. Esta situación dibujan dos crisis constituyentes de nuestro tiempo: la especulativa ( el valor si referencia) y la ecológica ( el agotamiento de la base física del crecimiento económico). Ambas son consecuencia de un mismo modelo de economía nihilista producto de una progresiva inmateralización del valor. La tan cacareada “inmateralización de la economía” es cierta pero en un sentido muy distinto al que pregonaron sus apologistas. No se trata de que cada vez consumamos menos materia y energía como producto milagroso del “libre mercado” y de los cambios tecnológicos. Si no que por el contrario que cada vez el valor y sus referentes físicos están más desconectados. Y paradójicamente es este divorcio el que lejos de favorecer la eficiencia incrementa de manera exponencial el consumo de materia y de energía.

 

Ni el trabajo es ya el referente del valor, como equivocadamente reivindicaron muchos marxista que parecían no haber La Crítica del Progre de Ghota. Desde la crisis de 1973 los salarios no han dejado de crecer menos que la inflación. Las turbulencias especulativas y los límites ecológicos del crecimiento no harán sino reforzar esta progresiva devaluación del trabajo y de sus rentas.La naturaleza nihilista de la hegemonía de la racionalidad tecnocrática y de la forma capital como valor fueron predichas y criticadas por Marx, Nietzsche o Heidegger. Habíamos conocido ya sus manifestaciones en el arte ( siempre anticipatorio) , en la guerra ( siempre tan innovadora) , en las patologías individuales ( la locura y la criminalidad) o en la reducción económica de las identidades colectivas ( las clases sociales) pero es hoy, cuando se nos revela como el canon político dominante. Vivimos como si la nada fuera todo y como si de nada viviéramos; y esa forma de vivir amenaza con no dejar nada vivo.

  1. ¿POR QUÉ LOS PRODUCTOS FINANCIEROS VINCULADOS A LA CONSTRUCCIÓN INMOBILIARIA?.

El producto financiero que son las hipotecas subprime son un buen ejemplo de la volatilidad y la desmaterialización del sistema. La ingeniería financiera de papel de este tipo de hipotecas responde a la necesidad a de compulsiva de expansión y de aceleración de una formas de capital absolutamente ilusorios que circulan a una velocidad cercana a la de la luz por medio de las redes telemáticas. . En laberinto de ingeniería y circulación de ilusiones financieras era solo cuestión de tiempo, u y de oportunidad, que se provocara la colapso.

La elección del capital inmobiliario se debe en primer lugar a una necesidad de recuperación mínima del “principio de realidad” Esto supone recuperar , para estimular el consumo, cierta relación con el valor de uso. El capital inmobiliario oferta un bien de consumo como es la vivienda que tiene cualidades muy interesantes para el capital financiero.
– La composición del capital inmobiliario contienen una fracción pequeña de capital constante; lo cual le permite una gran versatilidad i, velocidad de circulación y volatilidad.

– Dentro de los bienes de consumo aparece como uno de los más necesarios y seguros para el inversor.

– Dada la magnitud de los precios la compra de este bien solo puede ser realizada por medio de las entidades financieras que de esta forma obtienen una fidelización obligatoria del cliente para casi toda la vida.

– Genera un foco de captación ( blanqueo o legalización) por medio de las entidades financieras del inmenso capital negro y criminal que circula en la actualidad.

– Los activos inmobiliarios son inócuos a efectos de  aumento  de la inflación ( se contabilizan como inversión y no consumo)

– Los activos inmobiliarios en el marco de una burbuja especulativa genera un “efecto riqueza”. Este “efecto riqueza” estimula el endeudamiento y el gasto pues el propietario cree poseer un bien seguro en continuo proceso de revalorización.

Pero todas estas ventajas que convierten al capital inmobiliario en el favorito del capital financiero tiene obstáculos insalvables: la tasa de obsolescencia optima de conseguir a costa de una renovación demográfica imposible y un consumo constante de suelo ecológica y físicamente insostenible. ¿Cómo ha podido crece tanto las ventas en los últimos años? Por que no se comprobaba para habitar sino para especular: Los compradores inversores, en especial los pequeños y medianos, han creído en el mito de que era posible sostener la tasa de obsolescencia optima. Al deshacerse esta ilusión el pánico cunde y se produce el estallido de la burbuja especulativa inmobiliaria. Sobre este cálculo fallido ( mucho más población , mucho más suelo) se ha construido la denominada “expansión urbanística descontrolada”

 

  1. EL SÍNDROME METABÓLICO COMO METÁFORA DE LA CRISIS

Las metáforas políticas y sociales sobre el cuerpo tiene una larga tradición .La famosa   fábula de Agripa, citada por Tito Livio, en la rebelión  de los plebeyos en Roma, las metáforas sobre le cuerpo del rey en la teología política medieval.  Todas coinciden en  seleccionar el cuerpo humano como un territorio significativo privilegiado para explicar los conflictos y las tensione sociales y políticas. Quizás no este mal recurrir a este territorio  para entender lo que esta ocurriendo  en esta crisis.

La guerra hermenéutica  por la interpretación de esta crisis ya ha comenzado. Quien obtenga la hegemonía  cultural  de la crisis dando explicación de la misma  dentro de los marcos cognitivos afines tendrá ganada gran parte de las alternativas políticas a la misma. Por eso creo que hay que rechazar una metáfora que algunos incluso utilizamos inocentemente al principio , cual es  la de  “tormenta perfecta”. Dicha metáfora sugiere  una azarosa coincidencia  de factores críticos, de alta improbabilidad de coincidencia, en un momento histórico  dado. Al remitirnos a un fenómeno climático ( la tormenta)  la asociación con eventos  azarosos y  caóticos  y puede determinar la perspectiva de análisis de la crisis.

Por el contrario, la metáfora del “síndrome metabólico“ alude a una causa patológica común  vinculada  con una alteración y distorsión del sistema metabólico del cuerpo. ).    En la metáfora  del  síndrome no  se trata de coincidencia sino de causas, y no hablamos de azar sino de  desequilibrios metabólicos. El síndrome metabólico (SM) es consecuencia de la mala adaptación de los genes de la sobrenutrición seleccionados para sobrevivir a la desnutrición. La obesidad es una enfermedad, una interacción clásica entre los genes y los cambios ambientales.  En el SM se expresan patologías e indicadores  patológicos  a simple vista autónomos (diabetes, hipertensión arterial, triglicéridos, colesterol, obesidad)  pero que responden a un mismo problema de  alteración metabólica ( resistencia a la insulina. Estos desajustes metabólicos pueden provocar situaciones de  fallos multiorgánicos en cadena ( cardiovascular, riñones, hígado) que den lugar a un severo estado  de  colapso

Todas las turbulencias, burbujas, proceso especulativos,  asimetrías y otras irracionalidades de  este modelo  se derivan del intento permanente y constitutivo  de burlar el “principio de realidad” que  viene marcado por el metabolismo social  de recursos  naturales. La “resistencia a la realidad” provoca un metabolismo social insostenible. De igual manera al fallo multiorgánico en esta crisis converger varias crisis: la financiera, la inmobiliaria, la energética y materias primas, la alimentaria  y la climática (extremización del clima y aumento de temperatura).

No es casualidad, y ahora detallaremos mejor esto, que coincidan  el aumento de la insostenibilidad con  la deriva caótica del delirio neoliberal ( crisis ecológica y crisis financiera). Ambas responden a un mismo proceso  histórico de maduración de los límites  crecimiento y del consumo.

Las crisis de  clara naturaleza ambiental ( energética, materias primas, alimentaria, climática) han comenzado ha  dar la cara  por medio del encarecimiento de los precios y del aumento de los costes derivados de la extremizacion del clima a través  de fenómenos  climáticos sumamente violentos y adversos. ¿Por qué ha ocuriido este  encarecimento? Por variso factores:

  • Encarecimiento de los costes de extracción y producción ( incluido los militares) de estos recursos naturales.
  • Desfase deficitario entre el ritmo de extracción y disposición de los recurso y el ritmo de aumento  de la  demanda y consumo por la entrada en juego de las nuevas potencias emergentes.
  • Por la incorporación de lo costes de reposición ante la cercanía, cuando no la superación, del cenit  de extracción de estos recursos.
  • Por movimientos especulativos financieros que operan ante la percepción y la expectativas de escasez.

De todos estos factores el desfase  deficitario entre ritmo de producción y demanda de consumo  de recursos energéticos, primarios, alimenticio  es  el más relevante y va dirigido directamente al corazón de la insostenibilidad. Prueba de ello es la ciada de esto precios cuando  la recesión  ha bajado  los ritmos   y la demanda de consumo (petróleo  por ejemplo). Mantengo que esta  alzada de precios en los recursos naturales es la  aguja que ha determinado el estallido de la crisis metabólica y por tanto también de la financiera.

¿ Como? Por medio de  la inflación y la especulación   lo que ha motivadao un desaceleracion del crecimento y un potete movimiento de pánico y desconfianza. La subida de los precios de  los recurso naturales  ha  motivado la baja en más de un 5% del comercio exterior chino con Estados Unidos,  la caída de la venta de automóviles, la reducción del comercio internacional. Veamos la dimensión de este  último dato por medio  de la caída  de los fletes marítimos de materias primas. Según el TBE ( Baltic Exchange),  que proporciona el precio del movimiento por mar de las principales materias primas y que  trabaja sobre  las 26 rutas marítimas más importantes , la reducción del flete  marítimo  de materias primas se ha reducido un 52 % desde septiembre del 2008. Hace tan sólo cinco meses, junio del 2008, se tenía que pagar por un gran carguero 230.000 $/día, mientras que hoy se consigue a precio de saldo por unos 11.500$/día.

Esta desaceleración  de la velocidad de circulación de mercancías y de capital ha provocado que  el escándalo de la subprime en USA , o que el fin de la  burbuja inmobiliaria en España tomara dimensiones  muy superiores. El incremento de los precios de las materias primas ha sido el factor crítico que  desencadenado un crisis de confianza  que ya estaba larvada en la misma “resistencia  estructural  a la realidad” del sistema económico.

Un factor muy importante en este fin de la ilusión, y que es al mismo tiempo causa y  efecto, es  la congelación de los préstamos interbancnarios.  A través de este mecanismo  la circulación de la insolvencia y de la deuda.  La quiebra  de los préstamos interbancarios es como la quiebra de la  fe del Papa. El sistema cardiovascular del  capitalismo  hace crack y con ello la totalidada de los órganos del cuerpo están en peligro.

Esta crisis es el síndrome metabólico del productivismo y el consumismo capitalista . esto no significa que sea  quew hay llegado su fin. Un pintada en La Habana que lei este verano decía : “¡Capitalismo tus milenios  se agotan¡” . Pero lo que si ha tocado techo son las formas ideológicas neliberalñes ( y neoclásicas) y de  construcción del valor. La batalla por la interpretación de la crisis ha comenzado y no es lo mismo que estemos ante una “tormenta perfecta” o ante un Síndrome Metabólico.

 

  1. UN APUNTE DE INTERVENCIÓN INMEDIATA: EL KEYSIANISMO VERDE.

Es evidente que a medio y largo plazo es necesario una profunda reconversión ecológica del sistema económico..Pero a corto plazo la soluciones tiene que apuntar hacia esa reconversión pero teniendo en cuenta las reglas del juega actual y la configuración de instrumentos, instituciones, agentes que dominan el modelo económico actual. Y en este sentido hay que decir que las medidas para una reactivación ecológica de la economía deben ir en una dirección muy distinta a las propuesta por los programas económicos de los gobiernos occidentales y de las instituciones internacionales ( FMI y Banco Mundial). Las propuestas e todos ellos siguen navegado el turbulentas aguas del paradigma neoliberal: menos impuestos, menos Estado y más mercado y más desregulación. Pues lo que hace falta para una reactivación ecológica es exactamente lo contrario: presión fiscal modificando los objetos de imposición y bonificación en virtud de criterios ecológicos y de eficiencia, una formidable inversión pública destinada a la reconversión ecológica ( energías renovables, tecnologías de la eficacia , tribologia, agricultura y ganadería ecológica, valorización de la biodiversidad , , investigación, etc) , el rediseño de institucional de un nuevo mercado ecológico. y hacia la mitigación del cambio climático.
Se trata de un ambicioso programa de keysianismo verde, que ya no se sustenta . ,como en la antiguo keysianismo, en la expansión del crecimiento cuantitativo sino el desarrollo cualitativo de la eficiencia y la sostenibilidad. Un n keysianismo sin crecimiento, este es el reto. Y este reto es tecnológica y socialmente posible. El objetivo es comenzar a aprovechar los “dividendos del paz” con el planeta

 

6. GLOBALIZACIÓN, MECANISMOS DE COMPENSACION  Y CONSUMO (o cómo es posible que los salarios bajen y el gasto suba)

 

Les propongo que analicen  estos dos enunciados económicos: “La globalización ha supuesto una pérdida de peso de los salarios en el  conjunto de l a renta nacional y del   PIB en los países desarrollados”, y  esto otro; “La globalización  ha comportado un aumento  del consumo de masas  en los países desarrollados”. Miremos el primer enunciado referente a los salarios. Según el Banco de España  en un estudio publicado en el Boletín Económico del año 2007 ( n.7-8)  y firmado Esther del Moral y Veronique Genre, el peso de los salarios  en el total de la renta nacional no ha dejado de descender  en la zona euro en los últimos veinte años. Los datos de este estudio no hacen sino confirma una tendencia detectada en todos los países desarrollados. Desde el  año 2000  hasta  el 2005 ( en sólo cinco años) el peso de los salarios en el PIB español  ha alcanzado  un mínimo histórico 52% ( se ha perdido cerca de tres puntos). Uno de los factores decisivos  para esta aceleración  en la pérdida de peso de los salarios tanto en la renta nacional como en el PIB es el proceso de globalización. Esto es fácil de observar si miramos como los sectores económicas donde más peso han perdido los salarios son aquellos más afectados por la globalización y la internacionalización  ( manufacturas de bines de consumo y de bienes intermedios). Por tanto la  globalización neoliberal resta peso a las rentas del trabajo en la distribución primaria de las rentas nacionales. Este enunciado  por consiguiente parece ser verdadero. Luego debiera haberse  producido  un progresivo empobrecimiento ( en cuanto a capacidad de gasto y consumo) de aquellos que viven de los salarios  ( trabajadores) y de aquellos otros que viven  directamente  de los asalariados ( autónomos). ¿Se ha producido tal  empobrecimiento? Por qué si se ha  producido el enunciado segundo   (aumento del consumo) no puede ser también verdadero.

Veamos  el segundo   enunciado: ¿Ha crecido el consumo y el gasto?. Sería imposible que tal cosa no hubiera ocurrido con las tasas de crecimiento del PIB de los últimos  quince años, que en el caso español ha llegado a  superar el  4%  anual. Si observamos  el consumo de materia y de energía  vemos también cifras espectaculares de crecimiento a pesar de  la notable mejora de  la eficiencia tecnológica. (Paradoja de Jevons). Con relación al gasto el nivel de endeudamiento de las familias españolas alcanzo en el 2007 un record histórico.  A la luz de esto datos el enunciado segundo también es verdadero.  ¿Qué ha pasado entonces?    ¿Cómo es posible que ambos  enunciados sean verdaderos?. . ¿Cómo es posible que cada ez se gane menso pero se pueda gastar más? La explicación que demos a esta aparente contradicción nos ayudara mucho a entender la naturaleza de la  crisis metabólica ( y  por tanto sistémica) actual.

La explicación viene dada por el hecho de que los enunciados son verdaderos pero  las consecuencias que   habitualmente se les atribuyen, no. Así es verdad que  los salarios pierden peso en la renta nacional y en el PIB pero no es verdad que pierdan capacidad adquisitiva y de gasto;  es decir no se   producido,  de manera generalizada un proceso de empobrecimiento. Y es cierto que aumenta el gasto y el endeudamiento pero esto no ha implicado inflación, ni subida  notable  de los tipos de interés  y  de esta manera  no se ha  retenido ni el consumo, ni el gasto, ni la inversión. ¿.Qué es lo que produce esta dislocación entre causas y efectos? La aparición de una serie de mecanismos de compensación  asociados a la globalización  neoliberal y al mismo modo de  producción capitalista y productivista. Estos mecanismos son cuatro: dos mecanismos coyunturales y vinculados al proceso de globalización (aumento de las importaciones y del crédito) y dos de naturaleza  estructural ( recursos naturales y explotación de género)).

PRIMER  MECANISMO COMPENSATORIO: LA BAJADA DE LOS PRECIOS RELATIVOS  DE  BIENES DE CONSUMO  (globalización)

La bajada en el precio de  los bienes de consumo ( entre ellos  las materias primas ,los alimentos etc) como efecto de las exportaciones desde países  emergente no desarrollados ( China, India, Latinoamérica , etc) y la deslocalización de gran parte de la producción industrial occidental. Esto   ha permitido comprar más  aunque se gane menos De haberse mantenido  los costes de producción de esos bienes, tal como estaban en occidente ,los precios relativos hubiesen sido muy superiores. Estos precios y la bajada del peso de los salarios habrían desacelerado el nivel de consumo.

Los efectos de la deslocalización empresarial  no han sido sólo la  disminución  de  los coste de producción y  el aumento  de  la tasa de beneficio del capital sino también una  disminución de los precios relativos  de bienes de consumo lo cual ha propiciado un importante estímulo al consumo. Con la deslocalización y el aumento  de las importaciones no  sólo ha ganado el capital por que ha aumentado la tasa de beneficio sino que también ha aumentado  el volumen de ventas. El consumidor occidental ha vivido  con euforia  esta orgia de consumo  a precios baratos, con total despreocupación.  Ignorando, o no queriendo saber, esos precios tan baratos eran debido a la explotación social de mano de obra de otras países  y de la explotación de  unos  recursos naturales casi gratuitos El efecto político de satisfacción  de  esta euforia de consumo, ha sido también otro de los efectos compensatorios de este mecanismo.

SEGUNDO MECANISMO COMPENSATORIO: EL AUMENTO DEL CRÉDITO Y DEL ENDEUDAMIENTO ( financiero)

El  segundo mecanismo compensatorio es el financiero.  El aumento  irresponsable del crédito, con una relajación de las garantías crediticias claramente temerarias,  ha permitido endeudarse y gastar  a millones de personas que de otra manera ,y sobre el soporte de sus salarios y patrimonio, le hubiera resultado imposible. El ejemplo más claro de ello son los créditos para la vivienda (lsubprime) y para la adquisición de bienes de consumo como los automóviles. La  continua revalorización especulativa y ficticia de los activos inmobiliarios permitió además generar un “efecto riqueza” que estimuló  hasta el paroxismo  el crédito irresponsable , el gasto y el endeudamiento suicida .Puede que  los salarios tuvieran menos peso en la renta nacional pero si los bienes valen menos   y  el crédito  es más fácil y el endeudamiento tolerado mayor: el consumo  y el gasto aumentan.

Todo esto nos confirma  que  los mecanismos de compensación están en caída libre y que por tanto las expectativas de salir a corto plazo de la crisis recuperando el consumo  y la inversión  (al modo clásico keynesiano con inversiones públicas  indiscriminadas)  son meramente ilusorias. La reducción pues del consumo  no es el producto de un   mero “efecto psicológico” de desconfianza. La quiebra del proceso de producción  y consumo globalizado es una quiebra  política una vez se han venido abajo  los mecanismos  compensatorios que ocultaban los impactos negativos m( empobrecedores)  de este proceso sobre  gran parte de la población  de los países desarrollados.

Será muy difícil que una vez descubierto el truco   y arrumados  los mecanismos  de compensación;   el modelo de globalización  neoliberal vuelva a contar con una legitimación democrática en  occidente.  Y no me estoy refiriendo sólo al voto (democracia política) sino también al consumo  (democracia económica); me refiero, como diría   Hirschmann,  a la voz y a la salida. Las tentaciones autoritarias pueden encontrar en esta situación una oportunidad política hasta el momento  inimaginable desde  la gran depresión.

EL  TERCER MECANISMO DE COMPENSACIÓN. LA  DEPRECIACION DE LOS RERCURSOS NATURALES ( ambiental)

El tercer mecanismo compensatorio no es coyuntural, ni está asociado primariamente a la globalización neoliberal. Se trata de un mecanismo compensatorio estructural al capitalismo y al industrialismo  cual es la desvalorización e invisibilización de los recursos naturales y del coste de su deterioro y destrucción.  Solo si este mecanismo actúa es posible  la operatividad de los otros dos descritos. Sólo si se ignoran los cotes ambientales es posible  establecer  unos precios y un sistema de crédito tan ficticio  y tan irresponsable. El gran comercio internacional que  la globalización neoliberal  ha impulsado se ha  mantenido a unos costes monetarios  eficientes, por  el bajísimo precio de las materias primas  (comenzando por petróleo). De hecho cuando el precio del petróleo sufrió la última escalada llegando  a superar los 140 dólares el barril,  el flete de grandes barcos de mercancías cayó en tres meses más un 30 %. En el 2008 según el  Baltic Dry Index

CUARTO MECANISMO DE COMPENSACIÓN: LA DOBLE EXPLOTACIÓN DE GÉNERO.

A estos tres mecanismos compensatorios hay que añadir un cuatro  mecanismo compensatorio que tiene naturaleza de  género: la incorporación masiva  de la mujer al mercado laboral.  Esta incorporación de las mujeres  al trabajo asalariado  ha determinado que el incremento de la población asalariada haya producido un aumento  de renta de las familiar disponible superior a si se hubiera producido fuera de la familia. Dos sueldos en una misma familia  nuclear tienen  más  capacidad de  gasto que esos dos mismos sueldos    en hogares unipersonales, monoparentales   o donde sólo trabaja uno de los  conyugues  Es bien conocido que  la familia es una unidad de  gasto y consumo mucho más eficiente  que si desagregamos cada miembro de familia en consumidores aislados.  La maximización de recursos como la vivienda, los gastos de mantenimiento  (energía, agua , mobiliario), la alimentación etc, se gestionan más eficientemente  que si cada  componente de la unida familia vive sólo. Este factor de eficiencia de la familia  ha sido  el cuarto  mecanismo compensatorio que ha sostenido el consumo a pesar de la caída del peso de los salarios.

Pero  la forma en que este cuarto mecanismo ha operado no se limita al hecho evidente de haber incrementado la capacidad de consumo  familiar  incrementado la eficiencia de los salarios agregados en la unidad  familiar. Existen  otros factores menos visibles, sino   ocultos, que también han operado  en la misma dirección de maximizar el gasto familiar. Si admitimos que la mujer que no trabaja fuera  del hogar ( la conocida como “ama de casa” que en realidad  debería llamarse “sierva de casa”) realiza un  trabajo  imprescindible ( un estudio de la Fundación de La Caixa estima  en un volumen del 30 % del PIB español y  un estudio de FUNCAS estima en cerca de un 47% del PIB); ¿quién realiza ese trabajo si las mujeres se incorporan al mercado  laboral? .  Sabemos quién no lo realiza: los hombres que siguen sin compartir las denominadas tareas del hogar y aún menos los trabajos de cuidados (enfermos, niños,  ancianos, parientes)  .Luego deben seguir siendo  las mujeres quién los realizan. Lo lógico es que fueran mujeres asalariadas  (trabajadoras domésticas o cuidadoras). Y en cierta medida es así pero la proporción de cobertura asalariada de este importante segmento  laboral,  no llega a un  20 % del total. El resto, con alguna implicación masculina (no más de un 25 % en tareas domésticas según el reparto de tiempo  que nos informa   el sistema de  cuentas satélites de los hogares ,elaborado por el FUNCAS), lo cubren las mismas mujeres que también trabajan fuera de casa). Estos datos desvelan un fuerte sesgo de género en el aumento del gasto de las familias. Es acosta de la doble explotación (laboral y doméstica) de las mujeres trabajadoras como se ha podido  incrementar el consumo medio de las familias españolas. Si  el  trabajo doméstico hubiese sido  asalariado masivamente  gran parte del incremento de renta ( dos salarios en vez de uno) y de la  eficiencia del gasto  en la unidad familiar se habría compensado con el coste de la contratación de trabajadoras domesticas o cuidadoras. Este  proceso de conversión del trabajo doméstico en trabajo asalariado, habida cuenta de que las mujeres ocupan los escalafones más bajos de renta,  no hubiese sido eficiente  salvo en las familias  con un nivel de renta alto y medio alto. Es cierto que los bajísimos salarios de las mujeres emigrantes  han posibilitado que  esta conversión haya sido un poco más amplia pero no tanto como para alcanzar una cifra superior al 30 %

La salida más eficiente era pues  que  alguno de los dos cónyuges, o los dos de forma  equitativa,  cubrieran el trabajo  doméstico. El hecho de que lo haya tenido que cubrir la mujer casi en solitario nos indica la fuerte persistencia de mecanismos  de discriminación de género en nuestra sociedad. En este proceso de globalización vemos como de nuevo recae, de forma oculta y silenciada, sobre las mujeres el coste de un incremento de  productividad y de consumo que son presentados como milagros tecnológicos.

EL EFECTO RIQUEZA Y EL EFECTO SATISFACCIÓN.

Por medio de  estos cuatro  mecanismos compensatorios  se  genera  un doble efecto:

Un “efecto político” de satisfacción de los electores  que tienen que seguir apoyando la globalización neoliberal que  a la  mayoría  les perjudica. Este efecto Por medio de  estos cuatro  mecanismos compensatorios  se  genera  un doble efecto:

  • político de satisfacción tiene unas consecuencias narcotizantes frente a los impactos negativos  de la globalización en los asalariados occidentales.
  • Un “efecto  económico” cuál es el mantenimiento y  el incremento del consumo de masas   y del gasto en los países occidentales o desarrollados. Cuestión esta  absolutamente central en el capitalismo posfordista actual. Nuestro sistema más que constituir un modo de  producción es un modo de consumo. O mejor dicho el estímulo del consumo constituye  su principal producción

LA CAÍDA DE LOS MECANISMOS  DE COMPENSACIÓN

La caída,  casi al mismo tiempo, de  los  tres primeros   mecanismos de compensación explica la brutalidad, la radicalidad y la sistematicidad de la presente crisis. Todo comenzó con la subida de los precios de las materias primas,  petróleo y productos  agrícolas incluidos. Esta subida de  precios estaba motivada  por el incremento  de la demanda y la imposibilidad física y tecnológica de incrementar al mismo  ritmo, la producción y la oferta. El encarecimiento encendió las luces rojas  y contribuyó de manera decisiva a desinflar varias burbujas especulativas. Paralelamente el comercio internacional  y  el  sistema financiero entraban en crisis y  comenzaban una caída libre  tanto de las exportaciones de los países  emergentes como de  los créditos y  del  capital  circulante de la banca ( los préstamos interbancarios caen también en picado).

Las consecuencias del desplome de los mecanismos  compensatorios  coyunturales (exportaciones y crédito)  parece  haber provocado, paradójicamente,  el  reforzamiento del mecanismo estructural ( coste de los recursos naturales)  cuyo precio ha bajado ( el barril de petróleo esta a cincuenta dólares al comienzo del 2009)  al disminuir bruscamente  el consumo y la demanda por la recesión económica provocada por la crisis. Esta  bajada es un efecto transitorio que a medio plazo desaparecerá  volviendo el incremento de costes  cuando la recesión provoque, como ya lo está haciendo, una  disminución drástica de la productividad lo cual desajustara de nuevo la relación entre la  tasa de consumo y la de  producción. La actual volatilidad de los precios del petróleo,  a pesar de la crisis, es también un indicador que los umbrales de agotamiento se acercan y que independiente  de la  relación entre consumo y  producción,  el encarecimiento por escasez creciente  es una flecha irreversible.  Esto será así  también para todo  el sector energético de combustibles fósiles o nuclear,  el alimentario y en  algunos  minerales  tecnológicamente estratégicos.

La caída de las exportaciones de las potencia emergentes es  de una intensidad hasta ahora desconocida. Las previsiones del FMI de crecimiento para Asia  para el 2009 es de 2,7 % que comparado con el 9% del 2007 describe una evolución  muy negativa. El precio de alquiler de un gran  barco mercante  por día ha pasado  de más de 200.000  dólares a no más de 11.000 dólares. Jaspón esta ya en recesión. El banco central  japonés  prevé para los próximos años  una “contracción inimaginable” de la economía japonesa. Las exportaciones  de la india han bajado  más de un 24 % en el 2008. El gobierno chino ha dispuesto un paquete de  incentivos y  rebajas fiscales para el 2009 y 2010 con el fin de   compensar las pérdidas de las empresas chinas  derivadas  de la caída de las exportaciones  hacia occidente.  Según el gobierno chino, y aquí viene lo más preocupante y significativo,  las medidas son transitorias, mientras  repunte la crisis y  se recupere el consumo en occidente. ¿Cuando ocurrirá eso? La recuperación de las altas  tasas de consumo  occidentales depende también en gran medida de las exportaciones chinas, indias  y de otros países   que producen y venden a muy bajo coste. Estamos pues ante una situación de círculo vicioso.

La quiebra del crédito   es también espectacular e inaudita. Según el BIS (Banco Internacional de Pagos) el crédito bancario mundial ha sufrido en el tercer trimestre del 2008 la mayor contracción de los últimos treinta años. El total de créditos cayó  más de 1,5 billones de dólares. Al mismo tiempo  las tasas de interés se han disparado. Esto  ha condicionado también una caída en la inversión. En concreto, la  Inversión  Extranjera Directa  ha  descendido  un 21 % según  la Conferencia de Naciones Unidas para  el Comercio y el Desarrollo  (UNCTAD).  Todo esto esta motivado en primera instancia  por el desarrollo  de unas “ingeniería financiera” necesaria  para poder ocultar la insolvencia  y la ineficiencia de la política crediticia. Esta ingeniería  genero una serie de títulos, fondos y activos tóxicos carente  de todo valor real, y que ha contaminado, cual virus informático, todos lo sistemas operativos de la banca mundial. El algoritmo básico del software de la banca es la confianza y esta  se encuentra seriamente dañada por el virus  que trasmite los activos tóxicos.

Por último  y  como arrastre de la caída de los tres primeros mecanismos de compensación se ha desembocado en  un estado de  recesión  económica  y un incremento  brutal del desempleo. Esta subida del paro   afecta en primer lugar  a las  posiciones más débiles en  el mercado laboral: mujeres y emigrantes. Esta es una consecuencia cuyos  efectos todavía no se ha percibido en toda su extensión y crudeza. Pero lo cierto es que el cuarto mecanismo descrito  va a verse seriamente dañado. La salida  muchas mujeres del mercado laboral  implicará con una disminución de la renta familiar disponible y por tanto  del consumo.

LA DIFICULTAD DE LAS SALIDAS TRADICIONALES

Si los recursos naturales fueran infinitos , y las tecnologías de  producción y consumo ecológicamente neutrales, podríamos especular  con una recomposición de los mecanismos  compensatorios  y una salida  no  rupturista de la crisis.  Pero esto supondría que el tercer mecanismo de compensación del que hablamos (la desvalorización  económica del ambiente) no sería tal. La finitud de los recursos, impide  cualquier reforma  exitosa dentro de los paradigmas dominantes en el capitalismo productivista, que no sean meros espejismos coyunturales y locales.

Para terminar quiero  contar una anécdota que está en el origen de este artículo. En el  diario El País se  publico una Carta al Director  fechada el 18 de agosto del 2008 en Sevilla y que se titulaba  “Ayer y  hoy en nuestra economía doméstica”.  En esta carta  se comparaba la capacidad adquisitiva de los salarios hace treinta años y la capacidad actual. Hace treinta años  se pagaba   el precio de una vivienda  con 17 salarios medios  y  ahora se necesitan  320 nóminas. Con un sueldo medio se compraba  1166 litros de gasolina ahora sólo  792. En 1979 con el salario medio  se podían comprar  3.500 periódicos, hoy sólo 872. Antes con el sueldo habitual se podían adquirir 3500 barras de pan y hoy con un salario equivalente no llegan  a 15000 las barras que se pueden comprar. La lectura de dicha carta me produjo una cierta desazón  intelectual. Por un lado me parecía que  el autor de la carta   parecía   afirmar que se había perdido poder adquisitivo desde 1979. Algo que a todas luces era falso.  Sin embargo los datos que daba eran ciertos. Pero eran ciertos para esos productos  (vivienda, prensa,  barra de pan. gasolina) que no han podido ser deslocalizadazos   y que por tanto mantienen niveles altos de costes de producción. Ahora  ya se  que  ambos teníamos razón. La globalización (que abarata los costes de muchos bienes de consumo) y el crédito fácil son la respuesta.

CONCLUSIÓN

Cuatro ha sido  pues  los mecanismos compensatorios que han permitido que en los últimos años  haya sido posible  que en España se haya  producido una pérdida progresiva de peso de los salarios  en la distribución primaria de la renta nacional y en el PIB , y al mismo tiempo un  incremento del nivel  general de gastos y consumo:

  1. La caída  de los precios relativos  de  muchos bienes de consumo proveniente de la importación de países  con unos costes de producción mucho menores  (mecanismo globalizador).
  2. El aumento del crédito financiero  y de los límites tolerables  de endeudamiento   (mecanismo  financiero).
  3. La desvalorización del precio de las materias primas (mecanismo ambiental).
  4. La asunción por parte de las  mujeres de un doble trabajo  asalariado  (externo) y doméstico (no asalariado) que ha  supuesto un aumento de la eficiencia  del gasto  de la unidad familiar y de  a capacidad de  consumo de las familias (mecanismo de género).

Estos cuatro mecanismos de compensación han  comenzado  a  quebrase con las subidas de los precios de las materias primas, a partir  especialmente  del 2003 (de marera significativa en el caso del petróleo) , las crisis financiera ( entorno a la explosión de la burbuja inmobiliaria). Y va a continuar, todavía no se ven los efectos en toda su dimensión social,  con la  disminuciones   de las exportaciones de los países que  producen a bajo coste y la caída del empleo (en primer lugar del empleo emigrante y  femenino) con lo cual tendremos el cierre del   ciclo  de agotamiento  de unos  mecanismos compensatorios que han hecho posible esta ilusión del consumo sin fin.

AQUELLO QUE DEBEMOS  SACAR DE LA CRISIS.

 

Después de esta crisis , que no es sólo esta crisis concreta , sino el “síndrome metabólico” que comporta; tenemos  que salir con un programa de reformas  en marchas  si queremos evitar y/o minimizar  los rebrotes  futuros  de crisis ambientales (decrecimiento y sostenibilidad) , de crisis financiera                                              ( volatilidad caótica del valor), de crisis sociales  ( desigualdad y pobreza insoportables) y de crisis políticas ( la deslegitimación de la democracia).

¿Cuáles son básicamente esas reformas?

 

  1. Una gestión  y titularidad pública de la enseñanza y la investigación, la sanidad,  la vivienda , la manutención y el medio ambiente ( energía, agua, biodiversidad y geodiversidad) , medios de comunicación centrales y  una poderosa banca pública.
  2.  El acotamiento del mercado al intercambio y  la competencia  por la excelencia  sin afectación grave  a los bienes físicos de fondo o a los derechos sociales fundamentales
  3. Una reforma del concepto de lo público más vinculado a l espacio social y democrático   que con un control estatal  burocrático. La gestión público deberá  introducir todo tipo de diseños institucionales tendentes a la maximización de la eficiencia
  4. La adopción de un patrón  socioambiental  de valor objetivable y público. Es decir abandonar cualquier patrón monetario ( patrón dólar o Euro) , no volver al patrón oro sino construir un  patrón-verde sobre la base de un sistema  de  cuentas públicas ecológico y social .
  5. Una profunda reforma del sistema democrático que implica:
  • Una ofensiva continua y total contra cualquier forma de discriminación de género .
  • .Un fortalecimiento de la familia democrática y plural.
  • .Una distribución del poder territorial sobre al base del Principio de subsidiariedad.
  • . La prohibición de fondos privados en la acción política y la limitación estricta de los gastos electorales.
  • La reformas  del sistema electoral y de las cámaras legislativas, entre otras muchas medidas   con tres objetivos.
    • La construcción de la democracia como forma de vida.
    • La radicalización de la lógica democrática.
    • La elevación de la calidad en la toma de decisiones colectivas.
    • EL fomento institucional y normativo de formas de democracia cooperativa

 

DEMOCRACIA DE MERCADO VERSUS DEMOCRACIA COOPERATIVA

 

El modelo actual de democracia  proviene de la democracia republicana griega  que era virtuosa y deliberativa. Por medio de esa componente ética ( la virtud) y reflexiva ( el acurdo racional mediante l argumentación pública y el diálogo) se establecían un conjunt5o de dispositivos  individuales (virtud y ética pública) y colectivos ( deliberación) que conducían  las relacione sociales de la comunidad hacia  el consenso ( cooperación cognitiva).

A lo largo del siglo XIX y XX este modelo republicano ideal, que había sido experimentado exclusivamente en las pequeñas  comunidades de ciudadanos libres de las ciudades-estado griegas,  tiene que convivir con la eclosión del liberalismo                       ( primacía del mercado de capitales  competitivo) y del socialismo (primacía del estado burocrático normativo). De esta manera se enfrenta competencia contra norma, automatismo regulado contra regulación automatizada. En todo caso tanto en la burocracia socialista como en la competencia liberal la cooperación, la participación y la deliberación  son las víctimas  compartidas de  este antagonismo moderno entre  mercado y estado.

En el modelo de democracia socialista no había lugar para el conflicto, ni para la competencia de elecciones , todo estaba orientado hacia un consenso obligado que devenía fatalmente en un consenso falso y un sistema  autoritario. En la democrcai liberal o de mercado la competencia entre partidos y opciones distintas constituye el centro del sistema de elección, la orientación general penaliza el acuerdo y la  cooperación y dificulta  la formación  de cualquier  consenso no inducido. A todo esto hay que advertir que ni la competencia ( lucha por el poder y reparto de plusvalías de decisión ) había desaparecido  en el  imperio  de las estructuras burocracias  , ni el mercado capitalista había dejado de ser el producto institucional de un conjunto de decisiones normativas. Con la caida del muro de Berlín y la desaparición  del modelo de socialismo burocrático ha quedado  el modelo  liberal  como única alterativa de realización de la democracia

 

 

 

 

 

 

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